Fotografia

“Soy un inmigrante”

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Robert Royal en Madrid. / Foto: Adeline Royal

Por Jairo Máximo

Madrid, España ― (Blog do Pícaro) ― Tras finalizar sus estudios universitarios, a principios de los años sesenta, el estadounidense Robert Royal decidió viajar a España para buscar trabajo de actor porque las calles de su país estaban “casi como en estado de guerra” y los platós de cine en España en estado de gracia. Pero aquí él tuvo más éxito como fotoperiodista que como actor de spaghetti western.

Paso a paso documentó la agonía del franquismo y el proceso de Transición española. Publicó sus reportajes en las revistas Time Magazine, People, en el diario New York Times… Sus fotos pueden ser encontradas en diversos museos y en colecciones privadas del mundo.

En estos momentos exhibe en Madrid, en el Centro Internacional de Prensa, la exposición Robert Royal. Fotografías españolas. 1967-2014, compuesta de 40 fotografías en blanco y negro y en color, que tratan sobre política, moda, arquitectura y cultura.

“Cada foto de esta exposición tiene una historia que he vivido”, confiesa el fotoperiodista.

Hay fotos del dictador Francisco Franco; de los políticos Leopoldo Calvo-Sotelo, Joseph Tarradellas, Adolfo Suárez, Rodolfo Martín Villa, Felipe González, Enrique Tierno Galván, José María Aznar, Santiago Carrillo; de los modistos Manuel Pertegaz, Jesús del Pozo; de los músicos Andrés Segovia, Joaquín Rodrigo; del escultor Eduardo Chillida; de la fotógrafa Ouka Leele…

En esta entrevista exclusiva, concedida en Madrid, Robert Royal (Alabama, Estados Unidos, 1940) afirma: He visto como una cámara me abrió puertas a todo”.

01- Francisco Franco en la Feria de Sevilla,1967

El dictador Francisco Franco, de paseo por la Feria de Abril de Sevilla, en 1967. / Foto: Robert Royal

¿Quién es Robert Royal? ─Un inmigrante.

(risas) ¿Con o sin nacionalidad? ─Con nacionalidad española desde hace más de 20 años.

Te gustaría hablarme un poco más sobre quién eres…─También soy un refugiado. Salí de EE UU en 1963 tras finalizar mis estudios de Literatura Inglesa y Arte Dramático. En aquella época el país estaba en llamas. Era casi como en estado de guerra. En las calles de las ciudades había mucha agitación por causa de la guerra de Vietnam (1955-1975) y de la lucha por los derechos civiles. Sin embargo, me marché de EE UU por la curiosidad de conocer el mundo.

Y todavía no había sido asesinado el presidente John F. Kennedy en noviembre de 1963. ─Sí. Por entonces yo ya estaba en Madrid. Me enteré de su muerte por una turista que llevaba una radio portátil en el restaurante Botín. Ahora, cuando asesinaron a su hermano Robert, en junio de 1968, yo estaba en Los Ángeles, montando una película, cerca del hotel donde él fue abatido. En Los Ángeles siempre ha habido líos. Fue en ese momento cuando decidí volver a España. Tomé esta decisión porque mi trabajo en esa época era la de viajar, y esto continua siendo parte de mi trabajo, aunque esté casi jubilado. En 2016 estuve en Guinea Equatorial para montar una exposición de mis fotos en el Centro Cultural de España en Malabo: Tres Continentes, un Fotógrafo. Y en la exposición de ahora  expongo una foto hecha en Guinea Ecuatorial, en 1979, durante la visita de los Reyes de España, don Juan Carlos I y doña Sofía.

26-Los Reyes en Guinea Ecuatorial

Visita de los Reyes de España, don Juan Carlos I y doña Sofía, a Guinea Ecuatorial, en 1979. / Foto: Robert Royal

¿Cómo fue tu infancia? ─Perfecta, bajo el sueño americano de posguerra. Lo único que recuerdo es a mi hermano, mi tío y mi cuñado con uniforme militar. Por entonces yo debería tener 3 o 4 años.

Esa imagen infantil impacta. ─Si. Recuerdo también que en cada casa había una estrella. Si tenías un familiar en la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), se colgaba una estrella en el porche, puerta, ventana, donde sea, de la casa. Lo único distinto era que si estabas vivo, la estrella era blanca, de fondo rojo;  y si estabas muerto, la estrella era blanca con fondo negro. Así que era una imagen muy triste.

¡Joder! ─Era muy jodido porque así se ponía de luto a toda la familia. Y el entorno también. A todos, sin distinción. En todo caso, EE UU ganó esta guerra por su habilidad para fabricar muchas armas de un día para otro. La gran sorpresa de los alemanes y japoneses fue la cantidad de armas de guerra que podían salir del país  rumbo a Europa. Estaban haciendo tres barcos diarios de armas de guerra.

El poeta alemán Rainer María Rilke dijo: “La infancia es la patria de la vida”. ¿Estás de acuerdo? ─No entiendo lo que él quiere decir. Pero yo he tenido una infancia idílica en el seno de una familia idílica. En Alabama casi siempre hace buen tiempo. Iba descalzo. (Me gusta decir eso, consciente de que sé que eso no es verdad). No usé zapatos hasta los 8 años de edad. (risas). Mi madre me ponía zapatos cuando iba a la escuela. Cuando salía de casa me los quitaba. Pasaba todo el verano descalzo.

¿Cómo fue tu adolescencia? ─También feliz. EE UU vivía un período de bonanza económica. Casi todo mundo, por lo menos mis familiares, vecinos y amigos tenían un trabajo. Había paz y tranquilidad. Luego el país entró en la guerra de Vietnam, y empezó la lucha por los derechos civiles. Eso generaba mucha amargura. Fue un bajón que la nación todavía no ha recuperado. Además, EE UU sigue en guerra. Si no están matando a algunos negros, están matando a otros. Perdóname lo que te digo, pero es horroroso lo que hacen con los negros, con los iraquíes.

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Enrique Tierno Galván, alcalde de Madrid, en 1981. / Foto: Robert Royal

(silencio) ¿Cuándo, y por qué, decides venir a España? ─En 1963. Estaba estudiando teatro en el Berghof Studio, en Nueva York, que era la puerta de entrada para acceder al Actors Studio. Mi profesora de teatro era Irene Dailey, hermana del bailarín y actor Dan Dailey. Ella nos enseñaba el método interpretativo Stanislavski, creado por el ruso Konstantín Stanislavski. Parte de los ejercicios era que teníamos que ir a los casting, a las audiciones, que era la parte más importante de nuestra preparación para trabajar en el teatro. Un día estaba hablando con otros compañeros en un casting y les dije que aquí no me daban ningún trabajo. Al momento uno de ellos me preguntó: ¿Sabes montar a caballo? Porque en España hay trabajo en el cine de extras de cowboy (vaquero). Allí están haciendo muchas películas…

¿Y viniste a España a ser vaquero? ─Si. Trabajé en Huesca, en Almería… Incluso aquí en Madrid, en Hoyo del Manzanares, había un plató donde no había ni un hilo de electricidad. Han rodado muchas películas en este sitio. Ahí hice La caída del Imperio romano, 1964, dirigida por Anthony Mann, y protagonizada por Sofía Loren, Christopher Plummer, James Mason y Stephen Boyd. Hasta llegue a hablar en algunas películas. Creo que el extra que más he interpretado en mi vida fue el de vaquero.

(risas) Come cowboy, come. (Vamos, vaquero, vamos). ─(risas) ¿Cómo se dice eso en castellano?

¡A por ellos! ─Eso es. Hoy en día algunos de aquellos platós están considerados como clásicos. En estos momentos los italianos están recuperando, restaurando y remasterizando muchas de aquellas películas hechas en España.

22- Joaquin Rodridgo & Victoria Kamhi, 1985

Maestro Joaquín Rodrigo y su esposa, Victoria Kamhi, en 1985. / Foto: Robert Royal

¿Cuándo descubriste el periodismo y la fotografía? ─Hay que seguir una historia. En mi caso, mi hermana era la fotógrafa familiar. Siempre me ha gustado eso. Pero luego, cuando estabas en la universidad estatal tenías que hacer el servicio militar. Acudías a clase todos los días y, los fines de semana, a las prácticas militares. Era una especie de preparación para ser oficial que se imponía con la idea de que cuando salieras de la universidad podrías pasar 5 años como oficial o 2 años como soldado raso. A mí no me gustó nada de eso.

Y dijiste: Me voy de aquí. ─Si. Encontraba un retroceso tener que ir marcar pasos, tirar con un rifle. De alguna manera conseguí un trabajo diferente dentro de la institución militar. Creo que fue porque caí bien al profesor militar. Hacía fotos de sus actos protocolarios, conducía su coche. (risas) Así que pasé mis tiempos de servicio militar haciendo fotos porque siempre había algún acontecimiento. Asimismo, el jefe del departamento de teatro de la universidad, estaba haciendo el servicio militar allí, y necesitaba fotos de los espectáculos que organizaba, de los actores, etcétera. Me tocaba a mí hacer este trabajo. Incluso seguí haciendo este trabajo cuando estudiaba en Nueva York. Hacía los álbumes de los actores. Me gustaba el lado temático de hacer de una persona normal y corriente un personaje. O sea, era un don que no podría hacer cualquier persona. No pensaba que iba a ser fotógrafo profesional. Era solo un trabajo para ganar un poco de dinero.

Sin grandes pretensiones. ─Sí, pero con mucha alegría. En Almería podías encontrarte con muchos actores: Brigitte Bardot, Michael Redgrave, su hija Vanessa Redgrave, y otros. Aquí yo también hacía mis fotos. Por entonces rodaron, en la zona denominada Mar de Castilla, entre las provincias de Guadalajara y Cuenca, la película Las troyanas (1971), dirigida por Michael Cacoyannis, con Vanessa Redgrave, Katherine Hepburn, Irene Papas y Geneviève Bujold en los papeles principales. Se veía a casi todos los grandes actores muy tranquilos. Como yo era extra, llevaba la cámara allí y hacía fotos. Hoy en día seguro que no se puede hacer eso.

Impensable. ─Las fotos que yo hacía no eran del rodaje, y si de las estrellas descansando, desayunando, comiendo, cenando. He fotografiado mucho a Sean Connery que venía a menudo a España a rodar. Fue en este momento cuando empecé a vender esas fotos para una agencia en Inglaterra. Las vendía a muy buen precio. Fotos de actores de Hollywood, franceses, italianos, ingleses… que trabajaban en España. Fue así como empezó mi carrera de fotógrafo.

¿Ya has pensado en algún momento para qué sirven las fotos que haces? ─En este caso para entretener. Las últimas fotos periodísticas que hice son las que están en esta exposición. Son las de la proclamación del rey Felipe VI. Sigo haciendo fotografías profesionalmente, mas que nada fotografías de carácter turístico, y por mi cuenta.

Una revelación que viene a cuento. ─Creo que fui yo quien hizo el primer reportaje internacional sobre el Rey Juan Carlos I. Y, por supuesto, en Palma de Mallorca, en las regatas, cuando él era príncipe. Yo estaba en Palma haciendo reportajes sobre moda, y él estaba allí. Debía tener veintiséis años. Todos le llamaban Johnny. Estaba muy relajado. Creo que ni él imaginaba que un día iba a ser Rey de España.

Josep Tarradellas Return to Catalunya

Josep Tarradellas, cuando fue proclamado presidente de Cataluña, acompañado por el presidente del Gobierno, Adolfo Suárez y el ministro del Interior, Rodolfo Martín Villa, en 1977. / Foto: Robert Royal

Otra revelación. ─Una de las fotos que más me gustan de esta exposición, y de las que he hecho en mi vida, es la de Josep Tarradellas, acompañado por Adolfo Suárez y Rodolfo Martín Villa, cuando él fue proclamado presidente de la Generalidad de Cataluña, después de estar veintitrés años en el exilio. Se ve una comunicación. Podemos decir que en aquellos momentos existía entre el gobierno de Madrid y Cataluña una amistad, un calor, que ya no existe hoy en día.

¿Crees que una foto vale más que mil palabras? ─No. Una foto vale por lo que es por sí sola. Las mil palabras valen por sus mil palabras.

¿Qué has sentido cuando empezaste a organizar tu exposición: Robert Royal. Fotografías españolas. 1967-2014? ─Cuando hago una foto es cuando sé que algún día la voy a exponer. Al  verla digo: esto se puede exponer. Lo que estoy contando con esa exposición es más o menos mi experiencia profesional en España. Ella está dedicada a todos los grandes periodistas que trabajaron conmigo en todos estos años.

Leí en el diario español El País que tienes 15.000 negativos. ¿Están todos catalogados?─Estoy en eso. Pero la cifra de 15.000 negativos es una estimación. Pueden ser 20.000 o más. Tengo en casa tres armarios a rebosar de negativos.

¿Qué piensas de la prensa española? ─¿En qué sentido? Yo leo El País casi todos los días.

En el sentido de que son partidistas.─Pero en casi todo el mundo se asocia un periódico con una clase de gente o clase de políticos, o sea, siempre está asociada con ideales. No veo ninguna prensa neutral, tampoco en España. Lo que más me atrae es la prensa más liberal, más democrática. Los informativos y los documentales es lo único que veo en la tele. Considero que el peor medio de comunicación de España es la televisión.

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Firma del tratado adhesión de España a la Comunidad Económica Europea. En la imagen el presidente del Gobierno Felipe González, el ministro de Exteriores, Fernando Morán, y el secretario de Estado para las Relaciones con las Comunidades Europeas, Manuel Marín, en 1985. / Foto: Robert Royal

Un evento profesional favorito. ─Fue hacer fotos de la firma de tratado adhesión de España a la Comunidad Económica Europea, firmado por Felipe González, el día 12 de junio de 1985, en el Salón de Columnas del Palacio Real de Madrid. Su majestad estuvo allí y muchos otros líderes europeos. Fue un evento espectacular. A medida que los líderes pasaban por la mesa a firmar había un sentimiento tremendo de paz y unidad.

¿Qué piensas de las guerras? ─Somos responsables de ellas. Las hacemos. Es terrible.

Has vivido bajo la presidencia de Kennedy, Jimmy Carter, George Bush padre, George Bush hijo, Bill Clinton, Barack Obama y, ahora, Donald Trump. ¿Qué piensas de ellos?─Prefiero no pensar… Sin embargo, para mí el único presidente que realmente me ha gustado es Dwight D. Eisenhower, presidente entre 1953 y 1961. También me ha gustado Jimmy Carter, presidente entre 1977 y 1981.

¿Y Obama? ─Hizo muchas cosas buenas que Trump se dedica solamente a criticar. Trump no ha hecho nada por sí mismo, sino cambiar lo que estaba ahí, en plan vendetta.

¡América First! ─Hay que leer América First entrelíneas, es Trump y los Míos First. Es un mentiroso egocéntrico que funciona al borde de la ilegalidad y, tarde o temprano, va caer en desgracia por su comportamiento y llevará abajo consigo toda su familia. Sus acciones y malísima administración han hecho mucho daño a Estados Unidos. •

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Proclamación del Rey Felipe VI, en Madrid, en 2014. / Foto: Robert Royal

Nota del autor 1: He aquí el enlace del video informativo, en inglés con subtítulos en castellano, realizado por Adeline Royal sobre la exposición fotográfica: Robert Royal. Fotografías españolas. 1967-2014: Momentos y personajes que marcaron la vida de un corresponsal gráfico en España.

Nota del autor 2: Artículo publicado en la ACPE

 

 

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Política

La olla en el fuego

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La manifestación feminista realizada en Madrid fue la más multitudinaria del mundo.

Por Jairo Máximo (Texto y fotos)

Madrid, EspañOLYMPUS DIGITAL CAMERAa – (Blog do Pícaro) – Todos los años celebro con alegría el señalado 8 de marzo ─Día Internacional de la Mujer─ sabedor de que aún vivimos en un mundo donde ellas son discriminadas, vejadas, maltratadas y violentadas sin miramientos. ¡Maldito hombre!

Pese a todo, cuando llegó el 8 de marzo de 2018 lo celebré con más alegría aún. Contemplar el evidente efecto de la huelga feminista española―total o parcial― llevada a cabo este día, además de acompañar in situ la gran manifestación realizada en Madrid bajo el lema “Si nosotras paramos el mundo se para”, no tiene parangón. No era un delirio ni un espejismo. Fue histórica. La pancarta de cabecera era reveladora: “Paramos para cambiarlo todo”.

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“Paramos para cambiarlo todo”, rezaba la pancarta de la cabecera de la manifestación feminista del 8 de marzo en Madrid.

Nunca había visto juntas tal multitud de mujeres de edades, estéticas y pensamientos diferentes. También vi muchos hombres solidarizándose con la defensa de los derechos de la mujer. Incluso se oyó: “La lucha de ellas es la de todos”.

200.000 personas acudieron a la manifestación según la Guardia Urbana y 600.000 según la organización. La manifestación feminista realizada en Madrid fue la más multitudinaria del mundo.

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Miles de personas se manifestaron por las calles de Madrid.

La huelga feminista tuvo el apoyo de los principales movimientos sindicales y sociales. Se calcula que más de 6 millones de mujeres españolas secundaron la huelga. En todo el país fueron realizadas otras 120 manifestaciones. Asimismo ninguna ministra del gobierno del Partido Popular se apuntó a la huelga o a la cabecera de las manifestaciones. Pero el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, lució un discreto lazo morado, nada más.

Las mujeres, que son la mitad de la población del mundo, tomaron las calles de más de 170 países, cada una a su manera, para decir hasta aquí hemos llegado. Incluso en los países árabes muchas de ellas se atrevieron a manifestarse. ¡Olé!

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Pancarta encontrada en la manifestación feminista realizada en Madrid. “Me representan las periodistas que dicen la verdad #MeRepresentan”.

Ecos de injusticias

Entre huelgas y manifestaciones la prensa española publicó diversos datos que son una autentica vergüenza. Inciden en que las féminas tienen un largo camino que atravesar hasta llegar a la igualdad de oportunidades.

Por ejemplo, en 18 países del mundo los esposos pueden impedir legalmente que la mujer trabajé. En Europa 55%  de ellas han experimentado acoso en algún momento. En el mundo 23% de ellas cobran menos que el hombre. En la política 8 de cada 10 son hombres. Y mucho más.

“Ni ramos ni coronas ni disculpas ni entierros” se podía leer en una pancarta vista en la manifestación de Madrid. •

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Una multitud de mujeres acudieron a la manifestación feminista de Madrid.

Nota del autor: Artículo publicado en la ACPE

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Arte e Cultura

Mauricio Villaça en bruto

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Mauricio Villaça fue uno de los precursores del Street art brasileño / Foto: Jorge Beraldo (Archivo Blog do Pícaro)

“Desde la prehistoria el hombre habla, come, baila y hace grafiti”.  (Mauricio Villaça, artista plástico brasileño)

Por Jairo Máximo

Madrid, España ─ (Blog do Pícaro) ─ Los primeros grafitis artísticos que llamaron mi atención, a finales de los años 70 y principios de los años 80 del siglo pasado, fueron realizados en las calles de São Paulo por los precursores del street art en Brasil, los artistas plásticos Alex Vallauri, Waldemar Zaidler, Carlos Matuck, Hudnilson Jr., John Howard, Julio Barreto, Ozi y Mauricio Villaça, entre otros.

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Obra de Mauricio Villaça, años 80 del siglo XX.

El Street art en Brasil arranca  en 1978. La ciudad de São Paulo ─fue y es─ la cuna de este movimiento. En sus orígenes algunos de sus precursores hasta llegaron a ser encarcelados. Por aquel entonces la dictadura militar brasileña (1964-1985) era muy diligente.

Actualmente, en Brasil, desde 1988, se celebra el día 27 de marzo como el Día Nacional del Grafiti, fecha de la muerte del artista plástico Alex Vallauri.

“Mi intención es engalanar la ciudad, transformar el paisaje urbano con un arte vivo, popular, en el cual las personas participen”, decía Alex Vallauri (1949-1987).

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Obra de Mauricio Villaça, años 80 del siglo XX.

En enero de 1990, entrevisté en São Paulo a Mauricio Villaça, uno de los precursores del movimiento street art brasileño, considerado maestro en la utilización del esténcil. Por aquel entonces el artista tuvo la generosidad de transformar su casa en una galería de arte denominada Art Brut, un punto de encuentro de la vanguardia artística brasileña afincada en la gran urbe. En 1993, Mauricio Villaça murió víctima del SIDA, dejando un legado aún por descubrir, aunque el artista quemó antes de su fallecimiento, casi el 80% de su producción artística.

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Obra de Mauricio Villaça, años 80 del siglo XX.

La entrevista exclusiva, destinada a la desaparecida agencia de noticias española Imagen Press, no fue publicada en su momento, y las palabras del artista se las llevó el viento, en un tiempo en que la computadora e Internet eran una quimera. Sin embargo, la imagen gráfica de aquél encuentro se quedó. Era inédita hasta este post. •

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Obra de Mauricio Villaça, 1988, que se podía encontrar en las calles de São Paulo.

Postal de Mauricio Villaça, de la serie Grafiti la Vida. / Archivo Blog do Pícaro.

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Postal de Mauricio Villaça, de la serie Grafiti la Vida. / Archivo Blog do Pícaro.

Catálogo de la exposición Electro Grafiti, de Mauricio Villaça, realizada a finales de los años ochenta del siglo pasado en São Paulo / Archivo Blog do Pícaro.

 

 

 

 

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Comunicação

Desvendando um jornalista de patas

Resultado de imagen de portadas del libro El oficio de contar“Ainda existem pátrias na terra para os homens livres”. (Chaves Nogales)

Por Jairo Máximo

Madri, Espanha  ─ (Blog do Pícaro) – Antes de começar a ler a bem documentada biografia Chaves Nogales – O ofício de contar, de Maria Isabel Cintas Guillén, catedrática de Língua Castelhana e Literatura e doutora em Filologia Hispânica pela Universidade de Sevilha, já tinha lido e ouvido boas críticas referentes a esta obra. Além disso, sabia do esforço que a autora fez ─depois de defender, em 1998, a tese “Manuel Chaves Nogales. Quatro reportagens entre a literatura e o jornalismo”─, para resgatá-lo do ostracismo imposto pelos franquistas e outras forças políticas.

Resgate histórico

Chaves Nogales, O ofício de contar (2011), é um primoroso trabalho de resgate histórico sobre a intensa e surpreendente trajetória profissional do jornalista e escritor espanhol.

“Manuel Jacinto José Domingo Chaves Nogales nasceu no dia 7 de agosto de 1897, na Rua Dueñas, nº 11, “rua triste e silenciosa”, como ele a definiu, no centro histórico de Sevilha”, escreve Cintas Guillén. “Morreu no dia 4 de maio em Londres vítima de uma peritonite. Foi enterrado no cemitério de Fulham (North Shueen y Mostake) em Richamond, Kew, perto de Londres, no dia 11 de maio de 1944. Assim consta no registro. Tumba CR19. A cova é identificável entre dois túmulos”.

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A perseverante Cintas Guillén durante a promoção do livro O ofício de contar.

Em uma fotografia que a autora encontrou em Londres, realizada durante o funeral de Chaves Nogales, estão: A. Sala (advogado catalão refugiado empregado da agência do jornalista), J. Motriz de Aragão, embaixador do Brasil; Mac Ewen, amigo; D. A. Rosenweig Díaz, embaixador do México; J. Jaramillo Araújo, embaixador da Colômbia; Frances Kaye, secretária e colaboradora de administração na empresa; J.M. Bianchi, embaixador do Chile; Márquez Ricaño, da embaixada do México; Paz Castillo, da Venezuela; os ministros de Cuba e da República Dominicana e outros.

Na capital inglesa, o jornalista fundou uma agência, escreveu artigos para jornais latino-americanos e trabalhou como jornalista no frente de guerra, ao lado dos exércitos aliados que lutavam na Europa contra a Alemanha nazista.

Para o escritor basco Pío Baroja (1872-1956), o sevilhano Chaves Nogales era um jornalista de patas, aquele que busca a notícia onde ela está, com eficácia e um ponto de risco.

Chaves Nogales – O ofício de contar é, simplesmente, um compêndio de dados sobre a sua vida profissional que reuni ao longo de um tempo determinado. Durante muitos anos consultei arquivos, bibliotecas e hemerotecas, primeiro em Sevilha e Madri, depois em Paris e Londres e, em seguida, na América Latina, procurando colaborações e informações numa averiguação minuciosa”, explica a autora.

 Boca a Boca

A primeira informação que Cintas Guillén encontrou sobre Manuel Chaves Nogales foi por intermédio do doutor Reyes Cano, da Universidade de Sevilha, em 1990, quando ela lhe pediu que sugerisse um tema para elaborar sua tese de doutorado.

Resultado de imagen de portadas del libro El oficio de contar“Ele disse-me que se tratava de um jornalista sevilhano que tinha escrito uma biografia do toureiro Belmonte, com a qual tinha obtido um relativo êxito: era o autor de outro livro sobre a revolução russa, O mestre Juan Martínez que estava ali, e, logicamente, falou-me do seu livro sobre Sevilha, A cidade, um dos melhores sobre o tema local tão em moda nas primeiras décadas do século XX. Proporcionou-me alguns poucos artigos de imprensa relacionados com o jornalista. Disse-me, também, que de vez em quando, algum intelectual intercedia por ele e lamentava que continuasse sofrendo um injusto ostracismo”, explica Cintas Guillén.Resultado de imagen de portadas del libro Belmonte, de Chaves Nogales

Oito anos depois, em 1998, Cintas Guillén defendeu a tese “Manuel Chaves Nogales. Quatro reportagens entre a literatura e o jornalismo”.

Em seguida, ela continuou averiguando a atividade profissional de Chaves Nogales, autor de uma inspiradora obra literária que inclui esplêndidos artigos jornalísticos, reportagens, biografias, contos e romances.

Na introdução do O ofício de contar, ela conclui que dois temas destacam-se no conjunto de interesses informativos de Chaves Nogales, “que não são outros que as duas grandes forças locomotoras de todas as comoções sofridas pela Europa no século passado: a revolução russa e as suas conseqüências, e a presença no panorama europeu do nazismo e do fascismo, expressões para o jornalista de um mesmo caráter antidemocrático, filhos de um mesmo sentir totalitário, implacável e destruidor. (…) Em um país pouco dado à imparcialidade e em uns momentos de posturas visceral como sinônimo de comprometidas, tentou manter a mente serena e relaxada ao julgar os acontecimentos, realizando contínuos apelos à calma e conciliação quando os gritos da luta impediam o sossego. Pagou com o ostracismo à ousadia deste intento, que se demonstrou inútil. No entanto, o tempo lhe traz de regresso, como uma onda de uma maré que volta a beira de uma Espanha que já conhece muito bem os resultados daquelas aventuras, e está em condições de evitar que se repita a história. Otimista sem trégua foi capaz de declarar, nos piores momentos do êxito que teve que viver em solidão: “Ainda existem pátrias na terra para os homens livres”.

Fragmentos de O ofício de contar

“Chaves Nogales era capaz de estabelecer conexões que atravessavam a mais simples notícia ao âmbito mais atual e denso de conteúdo”.

Resultado de imagen de capa do livro As ruinas do império russo

“Uma editora portuguesa, a Editorial Enciclopédia Limitada (Lisboa – Rio de Janeiro) começou a publicar em 1935 a sua coleção “As grandes tragédias reais”, (dando à palavra real à acepção de verdadeira), com a reportagem “As ruínas do Império Russo”. A editora justificava a publicação deste trabalho assim:

            Chaves Nogales o narra [refere-se ao panorama da Rússia branca] com aguda e inexorável verdade, com a crueza e serenidade de um grande mestre da reportagem, ouvindo as misérias dos lábios dos próprios miseráveis, pintando uma extensa galeria de quadros ao ar livre, palpitante e surpreendente, sobre um fundo de sangue, ódio e neve, o mesmo telão de fundo que serve para a execução de Nicolau II, do pequeno herdeiro, da Imperatriz e das princesinhas, na grande ratoeira de Ecaterimburgo, sobre a neve implacável…”.

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Lo que ha quedado del imperio de los zares, foi publicado na Espanha em 1931.

“O governo de Franco quis eliminar o vestígio do jornalista condenando-o no dia 16 de maio de 1944 (uma semana após sua morte), e através do Tribunal de Repressão da Maçonaria e o Comunismo,

            (…) a pena de prisão de 12 anos e um dia de prisão de menor, e a proibição perpetua para ocupar qualquer cargo do Estado, Corporações Públicas e Oficiais, Entidades Subvencionadas, Empresas Concessionárias, Gerencias e Conselhos de Direção de empresas privadas, assim como cargos de confiança, chefia ou direção dos mesmos, afastando-o definitivamente dos mencionados cargos, que proceda a busca, captura e prisão do sentenciado. (…)*

*Expediente da condenação de Chaves Nogales por pertencer à Maçonaria. Aproximadamente dois milhões e meio de pessoas foram fichadas como “vermelhos” [comunistas] e inimigos do Estado Novo.Imagen relacionada

O homem que estava ali

Depois de terminar a leitura da biografia O oficio de contar, imagino uma novela ou uma série de TV sobre os 47 anos ─bem vividos?─ de Chaves Nogales, o homem que estava ali, de peito aberto, sem perder o estilo e a ética. Um espanhol inquieto dono de uma pluma privilegiada que desfrutou do êxito do profissional e acabou no ostracismo.

“Talvez alguém algum dia decida novelar a vida de Chaves Nogales, da qual nem tudo está dito e escrito. Não faltará nela fatos de grande interesse. No meu caso foi um atrevimento tentar fazer uma biografia, somente profissional, de quem foi considerado por seu Belmonte o melhor biógrafo do século XX espanhol”, constata Cintas Guillén. •

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Chaves Nogales, em Astúrias, Espanha, com as testemunhas do assassinato do padre de Sama (diário Ahora, 27 de outubro de 1934).

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Comunicación

Desvelando un periodista de patas

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“Mi técnica ─la periodística─ no es una técnica científica. Andar y contar es mi oficio”. (Manuel Chaves Nogales)

Por Jairo Máximo

Madrid, España ─ (Blog do Pícaro) ─ Antes de empezar la lectura de la biografía Chaves Nogales – El oficio de contar, de María Isabel Cintas Guillén, catedrática de Lengua castellana y Literatura y doctora en Filología Hispánica por la Universidad de Sevilla, había leído y oído críticas elogiosas que versaban sobre dicha obra. Además estaba al corriente del tesón que la autora puso para sacar al periodista y escritor sevillano del olvido impuesto por los franquistas y otras fuerzas políticas, después de   defender la tesis titulada Manuel Chaves Nogales. Cuatro reportajes entre la literatura y el periodismo (1998).

Todo eso, más mi admiración hacia el biografiado, naturalmente me condujeron a la atenta y placentera lectura de la biografía de Chaves Nogales. En la contraportada  de esta documentada obra editada por la Fundación José Manuel Lara, y galardonada con el premio Antonio Domínguez Ortiz de Biografías 2011, se puede leer: “La autora sigue los pasos del gran periodista sevillano y enmarca su actividad en el contexto histórico de una época convulsa y fascinante que abarca la revolución rusa, la dictadura de Primo, la proclamación de la República, el estallido de la Guerra Civil, la ocupación de Francia o el exilio en Inglaterra”.

“Cintas Guillén ha dedicado años a rastrear la existencia de un hombre apasionado en su oficio y ecuánime en sus ideas políticas”, escribió la escritora Elvira Lindo tras la publicación de la obra.

Rescate histórico

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La perseverante Cintas Guillén durante la promoción del libro El   oficio de contar.

Chaves Nogales, El oficio de contar, es un primoroso trabajo de rescate  histórico sobre la intensa y sorprendente trayectoria profesional de Chaves Nogales.

“A las espaldas del Palacio cuyo patio y huerto claro con limonero cantó Machado, nació Manuel Jacinto José Domingo Chaves Nogales el día 7 de agosto del año de 1897, en la calle Dueñas, 11, “calle triste y silenciosa” como él la definió, en el corazón viejo de Sevilla”, escribe Cintas Guillén.

El sevillano falleció en Londres víctima de una peritonitis el día 4 de mayo de 1944. En la capital inglesa fundó una agencia, escribió artículos para los periódicos latinoamericanos y trabajó como periodista en las filas de los ejércitos aliados que luchaban en Europa contra la Alemania nazi.

“Fue enterrado en el cementerio de Fulham (North Sheen y Mortake) en Richmond, Kew, cerca de Londres, el día 11 de mayo de 1944. Así figura en el registro. Tumba CR19. El espacio sigue vacio entre dos enterramientos”,   puntualiza la autora.

Para el escritor vasco Pío Baroja (1872-1956), Chaves Nogales era un periodista de patas; aquél que busca la noticia allí donde se encuentre, con eficacia y un punto de riesgo.

“Su entrada en el mundo de la prensa se debió de producir de forma natural, acompañando a su padre a las sesiones del Ateneo y a los archivos sevillanos, a los que Chaves Rey acudía de forma cotidiana en busca de documentación para elaborar los temas de la historia de Sevilla que tanto le interesaban; y lo debía de acompañar igualmente a la redacción de El Liberal, del que su padre era redactor y su tío José Nogales, había sido redactor jefe. José Nogales había muerto algo antes y, precisamente en su recuerdo, Manuel compuso su primera columna para el periódico. Y cuando la Universidad de Sevilla celebraba la fiesta de Santo Tomás, entre las numerosas personas asistentes al acto se encontraba Manuel Chaves Nogales, aunque no como estudiante, que lo era en ese momento, sino ya como redactor de El Liberal de Sevilla, para dar cuenta del acto académico de inauguración del curso 1915-1916″, constata Cintas Guillén en la biografía.

Chaves Nogales- El oficio de contar, es, simplemente, una exposición de los datos de su vida profesional que he logrado ir reuniendo. He estado durante años, recorriendo archivos, bibliotecas y hemerotecas, primero en Sevilla y Madrid, luego en París y Londres y más tarde en América Latina, persiguiendo colaboraciones y datos en una búsqueda minuciosa (nunca mejor dicho, pues había que revisar los periódicos día a día) que se hacía cada vez más apasionante y amplia”, explica.

Boca a boca    Resultado de imagen de portadas del libro La ciudad, de Nogales

La primera noticia que Cintas Guillén tuvo de Manuel Chaves Nogales se la proporcionó el doctor Reyes Cano, de la Universidad de Sevilla, cuando en el año 1990 ella le pidió que le seleccionara un tema para elaborar su tesis doctoral.

“Me dijo que se trataba de un periodista sevillano que había escrito una biografía de Belmonte, con la que había logrado un relativo éxito: que era autor de otro libro sobre la revolución rusa, El maestro Juan Martínez que estaba allí y, desde luego me habló de su libro sobre Sevilla, La ciudad, uno de los mejores sobre el tema localista tan de moda en las primeras décadas del siglo XX. Me proporcionó los escasos artículos hasta entonces aparecidos sobre el periodista. Y me dijo que, de vez en cuando, algún intelectual intercedía por él y se lamentaba del olvido y abandono en que se le tenía”, precisa.

Después de años siguiendo la huella profesional del autor de una inspiradora obra literaria, que abarca espléndidos artículos periodísticos, reportajes, biografías, cuentos y novelas, en la introducción de El oficio de contar, Cintas Guillén concluye: “Dos temas destacan con fuerza en el amplio abanico de intereses informativos de Chaves Nogales, que no son, en definitiva, sino las dos grandes fuerzas motoras de todas las conmociones sufridas por Europa en el pasado siglo: la revolución rusa y sus consecuencias, y la presencia en el panorama europeo del nazismo y el fascismo, expresiones para el periodista de un mismo talante antidemocrático, hijas de un mismo sentir totalitario, implacable y destructor. (…) En un país poco proclive  a la ecuanimidad y en un momento de posturas viscerales como sinónimo de comprometidas, intentó mantener la mente serena y clara al enjuiciar los acontecimientos, haciendo llamadas a la calma y la conciliación cuando los bramidos de la lucha impedían el sosiego. Pagó con el destierro la osadía de este intento, que se demostró inútil. Pero el tiempo lo trae de nuevo como la ola de una marea que vuelve a la orilla de una España que ya conoce los resultados de aquellas aventuras y está en condiciones de evitar que se repita la historia. Optimista sin remisión, fue capaz de declarar en los peores momentos del exilio que tuvo que emprender en soledad: “Aún hay patrias en la tierra para los hombres libres”.

Extractos del El oficio de contar

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Chaves Nogales con compañeros en la redacción de Heraldo de Madrid.

“El periodista era crítico con el atraso de la ciudad que lo vio nacer y, en cierto modo, positivo en la definición de su esencia: “El encanto de Sevilla no está en las cosas tangibles y fotografiables; su encanto es un verdadero encantamiento. Son gentes que a veces viven encantadas y alternativamente hablan, piensan y sienten como seres reales o como entes ilusorios; y esta dualidad es lo que les da su maravillosa incoherencia, que es en definitiva la única razón de su gracia”. Aun lejos de Sevilla, seguía presente en él la ciudad”.

Resultado de imagen de imagenes de Chaves Nogales

Chaves Nogales en Londres en los años 40 del siglo pasado.

“Había llegado a Madrid en 1924, con su esposa y su hija Pilar, y habitaron una casa de un barrio alejado del centro, lo que obligaba a Manuel a ir en autobús al trabajo. Nació un segundo hijo que sólo vivió dos meses. Se mudaron a Ciudad Lineal, que por entonces era campo abierto y desde donde Manuel iba a Madrid, ahora en tranvía. De estos contornos son los primeros recuerdos de infancia de Pilar, que debía de tener cuatro años. Recuerdos escasos, confusos…; era una casa de campo, con gallinas (a Ana le gustaba criarlas); la dueña era un señora vieja que siguió viviendo allí, los Chaves le alquilaron una parte de la vivienda. Estaba cerca de la casa del tenor Fleta, en cuyo jardín había un loro”.

“Como en tantos otros momentos, Chaves  defendía en el artículo el ejercicio del periodismo con una finalidad educativa, capaz de contribuir a la tarea social de hacer avanzar el pueblo en la conquista de sus metas a través de la información y el conocimiento”.

“Respecto a la incorporación a la Masonería, y aunque el hecho no volvió a aparecer de forma explícita en su vida hasta la condena en el año 1944 por el Tribunal de Represión de la Masonería y el Comunismo, no podemos perder de vista que esta coyuntura debió de marcar su actividad inmediata, como ocurrió con tantos otros compañeros de filiación. De todos es sabido que, aunque en principio no estaba entre los objetivos de la organización masónica la directa intervención política, los acontecimientos que marcaron la vida española en los años veinte y treinta pusieron en el primer plano del interés la forma particular de entender la realidad y participar en ella que la Masonería representaba”.

Resultado de imagen de portada del libro As ruinas do Império Russo

Lo que ha quedado del imperio de los zares, título original del libro que fue publicado en España en 1931.

“Una editorial portuguesa, la Editorial Enciclopédica limitada (Lisboa-Río de Janeiro) inició su colección “Las grandes tragedias reales” (dando a la palabra real la acepción de verdadero), con la publicación del reportaje que, con el título de As ruinas do Império Russo, apareció el año 1935. La editorial justificaba la elección del trabajo haciendo la siguiente aclaración:

Chaves Nogales lo narra [se refiere al panorama de la Rusia blanca] con aguda e inexorable verdad, con la crudeza y la serenidad de un gran maestro del reportaje, oyendo las miserias de labios de los propios miserables, pintando una extensa galería de cuadros al fresco, palpitante y sorprendente, sobre un fondo de sangre, odio y nieve, el mismo telón de fondo que sirve para la ejecución de Nicolás II, del pequeño heredero, de la Emperatriz y de las princesitas, en la gran ratonera de Ekaterinburgo, sobre la nieve implacable…”.

“El gobierno de Franco quiso borrar la huella  del periodista condenándolo el 16 de mayo de 1944 (una semana después de su muerte), y a través del Tribunal de Represión de la Masonería y el Comunismo,

(…) a la pena de doce años y un día de reclusión menor, y accesorias legales de inhabilitación absoluta perpetua para el ejercicio de cualquier cargo del Estado, Corporaciones Públicas u Oficiales, Entidades Subvencionadas, Empresas Concesionarias, Gerencias y Consejos de Administración de empresas privadas, así como cargos de confianza, mando y dirección de los mismos, separándole definitivamente de los aludidos cargos (…), que proceda a la busca, captura y prisión del sentenciado (…)*

*Expediente  de condena por pertenencia a la Masonería. Unos dos millones y medio de personas  fueron fichadas como “rojos” y enemigos del Nuevo Estado. Sus expedientes se conservan en el Archivo Histórico Nacional,  Sección Guerra Civil, de Salamanca. Se puede completar información en Álvarez Rey, Leandro, Aproximación a un mito: Masonería y política en la Sevilla del siglo XX, Área de Cultura del Ayuntamiento de Sevilla, 1996, pp. 253 y 165″.

El hombre que estaba allí

Concluida la lectura de El oficio de contar, me quedo aguardando  una  novela o serie televisiva sobre los 47 años ¿bien? vividos de Chaves Nogales, el hombre que estaba allí, a pecho descubierto, sin perder el estilo y la ética. Un español de culo inquieto dueño de una pluma primorosa que saboreó el éxito y el destierro profesional.

“Tal vez algún día alguien se decida a novelar la vida de Chaves, de la que no todo está dicho. No faltaron en ella episodios del mayor interés. En mi caso ha supuesto un gran atrevimiento intentar hacer una biografía, profesional tan sólo, de quien ha sido considerado por su Belmonte el mejor biógrafo del siglo XX español”, sostiene Cintas Guillén. •

Resultado de imagen de portada del libro El oficio de contar, de Maria Isabel Cintas Guillén

Chaves Nogales en Asturias, con los testigos del asesinato del cura de Sama. (Ahora, 27 de octubre de 1934). 

Nota del autor: Artículo publicado en la ACPE

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Literatura

Clarice Lispector: Um Kafka tropical

1523

“Escrevo sem a esperança de que nada do que escrevo pode transformar nada em absoluto”. (Clarice Lispector)

Por Jairo Máximo

Madri – Espanha – (Blog do Pícaro) – Penetrar no enigmático mundo literário da bela e misteriosa escritora brasileira de ascendência hebrea Clarice Lispector é encontrar um espelho pulcro onde somos refletidos sem retoques.

“Sou uma convidada da literatura”, dizia ela.

Clarice Lispector é a mais importante escritora do Brasil, e uma das mais originais do século 20. É comparada com o irlandês James Joyce, com a inglesa Virginia Woolf e com o austro-húngaro Franz Kafka. Tem um estilo original e inconfundível. Sua obra é altamente viciadora. Simplesmente escreve o que vê, sente e pensa.

Para o mexicano Juan Rulfo, Lispector produziu a literatura mais vigorosa da América Latina. “Enfrentou os demônios interiores como quem lança um último sopro”.

“Pretendo ─como já disse─ escrever de uma maneira cada vez mais simples”, desejava Clarice Lispector.

Seus romances e contos foram traduzidos em mais de 30 idiomas, incluindo o hebraico, o tcheco, o croata, o búlgaro, o finlandês, o turco e o coreano.

Curiosamente, diversas datas e vivências sobre sua atribulada vida pessoal ou estão incorporadas na sua obra literária ou são contraditórias. “Sou tão misteriosa que nem eu mesma me entendo. Porém, não escondo nenhum mistério”, confessava.

No romance Água Viva escreve: “Muito não posso te contar. Não quero ser autobiográfica. Quero ser bio”. E no conto Onde estivestes de noite revela: “Digo o que tenho que dizer sem literatura”.

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PORMENOR DE UMA ESTRELA

Clarice Lispector nasceu no dia 10 de dezembro de 1920 na pequena cidade de Tchetchelnik, na Ucrânia, por coincidência, enquanto seus pais, judeus russos, encontravam-se de caminho à emigração fugindo do pogrom ─movimento organizado visando o extermínio de certas coletividades em especial dos judeus─ que assolava as cidades russas.

Seu nome de batismo era Haia Pinkhasovna Lispector, mas adotou Clarice Lispector e se naturalizou brasileira.

Recém-nascida atravessou o oceano Atlântico com sua família que desembarcou no Recife, nordeste do Brasil, onde estabeleceram residência. No início dos anos 30 mudou-se para o Rio de Janeiro, que naquela época era a capital do Brasil. Faleceu no dia 9 de dezembro de 1977, na cidade maravilhosa, vítima de um câncer de ovário.

“Eu sai do Recife, mas o Recife não saiu de mim”, constatava. “Abandonar o Brasil é um assunto muito sério. Eu pertenço ao Brasil”, afirmava.

Em 1943, quando estudava direito na faculdade, Clarice casou com o diplomata Maury Gurgel Valente, com quem teve dois filhos e se separou em 1959. De alma viajante, entre 1944 e 1960, residiu em Milão, Nápoles, Berna, Paris, Londres e Washington.

Em 1944 publicou seu primeiro romance, Perto do Coração Selvagem, que imediatamente foi elogiado pela crítica especializada, iniciando assim uma fértil carreira literária que não parou de crescer até seu falecimento. Em 1978 foi publicada postumamente a inquietante obra Um Sopro de Vida.

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Desde 1941, até seu último sopro de vida, Clarice Lispector colaborou com a imprensa brasileira. Em 1984 foi lançado no Brasil o livro A Descoberta do Mundo, uma coletânea de 468 crônicas publicadas aos sábados no Jornal do Brasil, entre 1967 e 1973.

“SEM ESTILO”

Difícil de ser classificada, Clarice definia seu estilo como um “sem estilo”. Pertenceu à terceira fase do modernismo brasileiro, a “geração de 45” que se preocupava com o apuro formal e foge a temas considerados banais.

“É que de repente o figurativo me fascinou: plasmo a ação humana e tremo”, explicava.

Conviveu com seus demônios que tentava derrotar quando escrevia textos afiados.

Em 1954 foi publicada na França a primeira tradução do primeiro romance de sua autoria, Perto do Coração Selvagem, com desenho de capa de Henri Matisse. Nos anos 70 as traduções ao inglês e ao francês de seus livros multiplicaram-se. Em seguida, nos anos 80, a editora Schoffing & Co. comprou os direitos autorais ao alemão e a editora Siruela ao espanhol. Em 1997, a Casa da América de Madri, programou um atrativo seminário dedicado à autora, que contou com a participação de Nádia Gotlib, biógrafa da escritora, que em 1995 publicou Clarice: Una Vida que se Conta, e que continua sendo a obra de referência sobre a escritora. Em 2008, Nádia Gotlib também publicou Clarice Fotobiografia, com 800 imagens de Clarice Lispector. O aclamado romance A Hora da Estrela (1977) publicado pouco antes de seu falecimento, virou um emotivo filme, Resultado de imagen de capa do livro Clarice Fotobiografiadirigido em 1985 pela cineasta Suzana Amaral. A Hora da Estrela narra a trágica historia de Macabéa, uma alagoana ingênua que migra para o Rio de Janeiro em busca de uma vida melhor.

Atualmente por toda a geografia brasileira existem ruas e bibliotecas que se chamam Clarice Lispector, em homenagem a mais aclamada e traduzida escritora brasileira em décadas. Inclusive em São Paulo, a capital econômica brasileira, está o Centro de Referência Clarice Lispector, que acolhe e orienta as mulheres vítimas da violência machista.

ALMA LITERÁRIA

Em 2011, durante uma entrevista que realizei em Madri com o poeta, novelista e acadêmico brasileiro Lêdo Ivo, na mítica Residência de Estudantes, o espírito da escritora estava presente.

Quando perguntei ao poeta se era um homem feliz, ele respondeu: “Quando eu era jovem era amigo da escritora Clarice Lispector. Uma vez ela me mandou uma cartinha, quando eu ainda era jovem, que dizia assim: “Seja muito feliz. E faça versos”. Nunca pensei em ser muito feliz. Continuei fazendo versos. Talvez, como decorrência de fazer versos, eu sou feliz”.

Aproveitando o momento, informei ao poeta Lêdo Ivo (1924-2012) que sou testemunha de que nas bibliotecas públicas de Madri os livros de Clarice são cobiçados. Feliz, ele completou: “Nos Estados Unidos e no Reino Unido Clarice Lispector está se tornando um fenômeno como Franz Kafka (1883-1924). Um Kafka tropical. Luminoso. Quiçá vá ser a grande contribuição da literatura universal. Uma figura solitária, sofrida e misteriosa. Um mito. Admirável. Tenho saudades dela”.

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Coincidindo com os quarenta anos do falecimento de Clarice Lispector, a editora espanhola Siruela acaba de lançar a biografia Por qué este mundo, do norte-americano Benjamin Moser. Este livro foi publicado no Brasil em 1996 com o título Clarice,.

“Meu afã é que se aproximem a essa pessoa enigmática, distante, que é ao mesmo tempo, misteriosamente, um espelho de nós mesmos. Nesta biografia o leitor descobrirá um grande imprevisto: que a verdadeira sucessora de Kafka era uma colunista de moda nas praias do Rio de Janeiro” declarou Moser recentemente à imprensa espanhola.

FRAGMENTOS ESCOLHIDOS ADREDE

Entre os 26 livros ─romances, ensaios, crônicas, relatos de viagem─ que a escritora deixou como legado, eis dois fragmentos de dois deles que escolhi intencionalmente:

Uma aprendizagem ou o Livro dos prazeres (1969) relata a história de amor entre a professora de escola primária Lorelei (Lóri) e Ulisses, professor de Filosofia. Lorelei é uma personagem de uma lenda alemã que seduz e feitiça os pescadores. O relato começa com uma vírgula, como se fosse a continuação de um texto já começado; e termina com dois pontos; indicando que a historia continua, independente de que apareça no livro.

Resultado de imagen de capa de livros de Clarice LispectorUlisses falou:
—Bem tranquila, Lóri, vá bem tranquila. Mas cuidado. É melhor não falar, não me dizer. Há um grande silêncio dentro de mim. E esse silêncio tem sido a fonte de minhas palavras. E do silêncio tem vindo o que é mais precioso que tudo: o próprio silêncio.
—Por que é que você olha tão demoradamente cada pessoa?
Ela corou:
—Não sabia que você estava me observando. Não é por nada que olho: é que eu gosto de ver as pessoas sendo.
Então estranhou-se a si própria e isso parecia levá-la a uma vertigem. É que ela própria, por estranhar-se, estava sendo. Mesmo arriscando que Ulisses não percebesse, disse-lhe bem baixo:
—Estou sendo…
—Como? perguntou ele àquele sussurro de voz de Lóri.
—Nada, não importa.
—Importa sim. Quer fazer o favor de repetir?
Ela se tornou mais humilde, porque já perdera o estranho e encantado momento em que estivera sendo:
—Eu disse para você — Ulisses, estou sendo. Ele examinou-a e por um momento estranhou-a, aquele rosto familiar de mulher. Ele se estranhou, e entendeu Lóri: ele estava sendo. Ficaram calados como se os dois pela primeira vez se tivessem encontrado. Estavam sendo.
—Eu também, disse baixo Ulisses.
Ambos sabiam que esse era um grande passo dado na aprendizagem. E não havia perigo de gastar este sentimento com medo de perdê-lo, porque ser era infinito, de um infinito de ondas do mar. Eu estou sendo, dizia a árvore do jardim…”.

Água Viva (1973), catalogada como romance, também pode ser uma carta, uResultado de imagen de capa de livros de Clarice Lispectorm diário… Talvez tudo junto. “Um denso e fluído poema em prosa”, foi definido pela crítica especializada brasileira.

“Estou cansada. Meu cansaço vem muito porque sou uma pessoa extremamente ocupada: tomo conta do mundo. Todos os dias olho pelo terraço para o pedaço de praia com mar e vejo as espessas espumas mais branca e que durante a noite as águas avançaram inquietas. Vejo isto pela marca que as ondas deixam na areia. Olho as amendoeiras da rua onde moro. Antes de dormir tomo conta do mundo e vejo se o céu da noite está estrelado e azul-marinho porque em certas noites em vez de negro o céu da noite está estrelado e azul-marinho intenso, cor que já pintei em vitral. Gosto de intensidades. Tomo conta do menino que tem nove anos de idade e que está vestido de trapos emagérrimo. Terá tuberculose, se é que já não a tem. No Jardim Botânico, então, fico exaurida. Tenho que tomar conta com o olhar de milhares de plantas e árvores e sobretudo da vitória-régia. Ela está lá. E eu a olho.

“Você há de me perguntar por que tomo conta do mundo. É que nasci incumbida”.•

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Literatura

Clarice Lispector: Un Kafka tropical

1523“Escribo sin la esperanza de que nada de lo que escribo pueda cambiar nada en absoluto”, Clarice Lispector.

Por Jairo Máximo

Madrid – España ─ (Blog do Pícaro) – Adentrarse en el enigmático mundo literario de la hermosa y misteriosa escritora brasileña de origen hebreo Clarice Lispector es encontrarse con un espejo reluciente donde nos reflejamos sin retoques.

“Soy una invitada de la literatura”, decía la autora.

Clarice Lispector es la más importante escritora de Brasil, y una de las más originales del siglo XX. Se la ha comparado con el irlandés James Joyce, con la británica Virginia Woolf y con el austrohúngaro Franz Kafka. Tiene un estilo original e inconfundible. Su obra es altamente adictiva. Simplemente escribe lo que ve, siente y piensa.

Para el mexicano Juan Rulfo, Lispector ha producido la literatura más vigorosa de América Latina. “Enfrentó los demonios interiores como quien lanza un último aliento”.

“Pretendo –como ya lo anuncié─ escribir de manera más y más sencilla”, deseaba Clarice Lispector.

Sus novelas y cuentos han sido traducidos a más de 30 idiomas. Curiosamente, diversas fechas y hechos sobre su vida personal o están incorporados en sus creaciones literarias o son contradictorios. Descíframe o devórate…

“Soy tan misteriosa que ni yo misma me entiendo…No obstante, no escondo ningún misterio”, confesaba.

“Mucho no puedo contarte. No voy a ser autobiográfica. Quiero ser “bio”, se sinceraba en la novela Agua Viva. “Digo lo que tengo que decir sin literatura”, revela en el relato Donde estuviste de noche.

PORMENOR DE UNA ESTRELLA

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Clarice Lispector nació el 10 de diciembre de 1920, en el pequeño pueblo de Tchetchelnik, Ucrania, de casualidad, mientras sus padres, judíos rusos, se hallaban de camino a la emigración huyendo de los pogromos ─saqueo y matanza de gente indefensa, especialmente judíos, llevados a cabo por una multitud─ que asolaba las provincias rusas.

Su nombre de pila era Haia Pinkhasovna Lispector, pero ella adoptó el de Clarice Lispector. En 1943 le concedieron la nacionalidad brasileña.

Con poco más de dos meses de vida cruzó el océano Atlántico con su familia que se instaló en Recife, capital del Estado de Pernambuco, noroeste de Brasil. Al cumplir catorce años se trasladó a Río de Janeiro, por entonces capital de Brasil. Falleció el 9 de diciembre de 1977, en Río de Janeiro, víctima de un cáncer de ovarios.

“Yo marché de Recife, pero Recife no se ha marchado de mí”, aseguraba. “Para mi dejar Brasil es un asunto muy serio. Yo pertenezco a Brasil”, afirmaba.

En 1943, mientras cursaba sus estudios de derecho, se casó con el diplomático Maury Gurgel Valente, con quien tuvo dos hijos y se separó en 1959. De alma viajera, entre 1944 y 1960, vivió en Milán, Nápoles, Berna, Paris, Londres y Washington.Cerca-del-corazon-salvaje_Clarice-Lispector

En 1944 publicó su primer libro, Perto do Coração Selvagem  (Cerca del corazón salvaje), que al instante fue avalado profusamente por la crítica especializada, dando inicio así a una prolífica carrera literaria que desde entonces no paró de agrandarse. En 1978, fue publicada póstumamente la inquietante obra Un soplo de vida.

Desde 1941, hasta su último soplo de vida, Clarice Lispector mantuvo una constante colaboración con la prensa brasileña. En 1984 se publicó en Brasil Revelación de un Mundo, una recopilación de 468 crónicas publicadas en el diario Jornal do Brasil, donde Clarice escribió todos los sábados, entre 1967 y 1973.

CON “NO ESTILO”

De difícil clasificación, ella misma definía su estilo como un “no estilo”. Pertenece a la tercera fase del modernismo, el de la generación del 45 brasileña. “Es que de repente el figurativo me ha fascinado: plasmo la acción humana y tiemblo”, explicaba.

Convivió con sus demonios que trataba de derrotar cuando escribía textos afilados.

 En 1954 se publicó en Francia la traducción de su primera novela, Cerca del corazón salvaje, con portada de Henri Matisse. En los años setenta los títulos de su autoría traducidos al francés y al inglés se multiplicaron. Posteriormente, en los años ochenImagen relacionadata, la editorial Schӧffling & Co. compró los derechos en alemán y Siruela hizo lo propio en español. En 1997, la Casa de América de Madrid programó un atractivo ciclo de conferencias dedicado a la autora, que contó con la participación de la brasileña Nádia Gotlib, biógrafa de la escritora, que en 1995 publicó Clarice: Una vida que se cuenta, que todavía continua siendo la obra de referencia sobre la escritora. En 2008, Gotlib también publicó Clarice Lispector Fotobiografia, con 800 imágenes de Clarice Lispector. Su celebrada novela La hora de la estrella (1977) fue publicada poco antes de su  fallecimiento y, en 1985, la cineasta brasileña Suzana Amaral hizo una primorosa adaptación cinematográfica de la misma.

Actualmente, 0738329041526_p0_v2_s550x406por toda la geografía brasileña hay calles y bibliotecas que llevan el nombre de la escritora brasileña más traducida y aclamada en décadas. Incluso en São Paulo, la capital económica de Brasil, está ubicado el Centro de Referencia Clarice Lispector, que acoge y orienta a mujeres víctimas de la violencia de género.

ALMA LITERARIA

En 2011, durante una entrevista que hice en Madrid con el poeta, novelista, ensayista, periodista  y académico brasileño Lêdo Ivo, en la mítica Residencia de Estudiantes, el espíritu de la escritora estaba presente.

Cuando pregunté al poeta si él era un hombre feliz, él me contestó: “Cuando yo era joven era amigo de Clarice Lispector. Una vez ella me ha enviado una cartita, cuando yo aún era joven, que decía así: Sea muy feliz. Y haga versos. Nunca he pensado en ser muy feliz. Continué haciendo versos. Quizá, como consecuencia de hacer versos, yo soy feliz”.

En seguida, informé a Lêdo lvo (1924-2012) de que era testigo de que en las bibliotecas públicas de Madrid los libros de Lispector son codiciados. Feliz, el poeta añadió: “En Estados Unidos y en el Reino Unido Clarice Lispector está convirtiéndose en un fenómeno como Franz Kafka (1883-1924). Un Kafka tropical. Luminoso. Quizá va ser la gran contribución de la literatura brasileña del siglo XX a la literatura universal. Una figura solitaria, sufrida y misteriosa. Un mito. Admirable. Tengo saudades de ella”.

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Coincidiendo con los cuarenta años del fallecimiento de Clarice Lispector, la editorial española Siruela acaba de publicar la biografía Por qué este mundo, del estadounidense Benjamin Moser. Este libro se publicó con el título Clarice, en Brasil en 1996.

“Mi afán es que  se aproximen a esa persona enigmática, lejana, que es al mismo tiempo, misteriosamente, un espejo de nosotros mismos. En esta biografía el lector descubrirá algo completamente imprevisto: que la verdadera sucesora de Kafka era una columnista de moda en las playas de Río de Janeiro”, declaró recientemente Moser a la prensa española.

FRAGMENTOS ADREDE  

Entre las 26 obras -novelas, ensayos, crónicas, relatos de viajes, cuentos infantiles- que la autora dejó como legado, he aquí fragmentos de dos novelas escogidas adrede.

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Aprendizaje o El libro de los placeres (1969), narra la historia de amor entre la profesora de primaria Lorelei (Lori) y Ulises, profesor de Filosofía. Lorelei es un personaje de una leyenda alemana que seduce y hechiza los pescadores. La narrativa empieza con una coma, como si fuera la continuación de algo ya iniciado; y termina con dos puntos; indicando que la historia continúa, independiente de que aparezca en el libro.

“Ulises habló:
-Bien tranquila, Lori, vete bien tranquila. Pero cuidado. Es mejor no hablar, no decirme nada. Hay un gran silencio dentro de mí. Y ese silencio ha sido la fuente de mis palabras. Y del silencio ha venido lo que es más precioso que todo: el propio silencio. ¿Por qué miras tan detenidamente a cada persona?
Ella se ruborizó:
-No sabía que me estabas observando. No miro por nada: me gusta ver a las personas siendo.
Entonces se extrañó a sí misma y eso parecía producirle vértigo. Es que ella misma, al extrañarse, estaba siendo. Aun arriesgándose a que Ulises no lo entendiera, le dijo bien bajo:
-Estoy siendo…
-¿Cómo? –preguntó él ante aquel susurro de voz de Lori.
-Nada, no importa.
-Importa, sí. ¿Quieres hacer el favor de repetir?
Ella se volvió más humilde, porque ya había perdido el extraño y encantado momento en que había estaba siendo:
-Te dije, Ulises, que estoy siendo.
Él la examinó y por un momento no la reconoció, aquel rostro familiar de mujer. Se desconoció, y entendió a Lori: él estaba siendo.
Se quedaron callados como si los dos se hubieran encontrado por primera vez. Estaban siendo.
-Yo también- dijo por lo bajo Ulises.
Ambos sabían que ése era un gran paso hacia el aprendizaje. Y no había peligro de gastar este sentimiento con miedo a perderlo, porque ser era infinito, tan infinito como las olas del mar. Estoy siendo, decía el árbol del jardín…”.

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Agua Viva (1973), catalogada como novela, también puede ser una carta, un diario. Tal vez todo junto. Fue definido por la crítica como “un denso y fluido poema en prosa”.

“Estoy cansada. Mi cansancio viene de que soy una persona extremamente ocupada, me ocupo del mundo. Todos los días observo desde la terraza el trozo de playa con mar y veo la espesa espuma más blanca y que durante la noche las aguas han alcanzado inquietas. Veo esto por la marca que las olas dejan en la arena. Observo los almendros de la calle donde vivo. Antes de dormir me ocupo del mundo y observo si el cielo de la noche está estrellado y azul marino porque algunas noches en vez de negro el cielo parece azul marino, un color que he pintado en un vitral. Me gustan las intensidades. Me ocupo del niño que tiene nueve años y que está cubierto de harapos y delgadísimo. Tendrá tuberculosis, si es que no la tiene ya. Y en Jardín Botánico me quedo agotada. Tengo que ocuparme de la mirada de millares de plantas y árboles y sobre todo de la victoria regia. Ella está allí y yo la miro”.

“Me preguntarás por qué me ocupo del mundo. Es que nací con ese encargo”. •

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“Cuando escribo estoy muerta”, decía Clarice Lispector.

Nota del autor: Artículo publicado en la ACPE

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