Deportes

Mundial Sorpresivo en Rusia

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Por Jairo Máximo

Madrid, España ― (Blog do Pícaro) ― Después de acompañar in situ el XX Mundial de fútbol Brasil-2014, todo hacía pensar que la  XXI edición del torneo, que se disputaría en Rusia, en 2018, no iba a ser tan traumático para los rusos como el de Brasil lo fue para los brasileños.

Albergar el opio del pueblo salió demasiado caro para la sociedad brasileña. Los efectos colaterales de aquella hedónica aventura aún perviven en el seno de la nación. Las heridas van a tardar en cicatrizar. La humillante goleada (1-7) ante Alemania resultó ser la guinda. Abrió la caja de pandora de la corrupción en el país; tanto en medio del campo como en la zaga derecha e izquierda.

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Cartel de la película Desde Rusia con amor (1963), dirigida por Terence Young.

Desde Rusia con amor. El Mundial de fútbol Rusia-2018, mestizo y seductor, visto desde el sillón de casa, fue sorpresivo. Irreprochable. Futbolísticamente, una maravilla. Artísticamente, tatuadísimos. Físicamente, estilizados y bien peinados. Informativamente, cero a la izquierda. Aparentemente Rusia no existió. El torneo contó con la participación de 32 selecciones que disputaron 64 partidos. Evidenció que la superioridad aplastante de unos pocos ante otros forma parte del pasado. Alemania, Argentina, Brasil, España, Francia, Holanda, Inglaterra, Italia o Uruguay, no imponen más aquél miedo y desasosiego al rival en el terreno de juego. Los emergentes ―bien entrenados― de ahora son Bélgica, Croacia, Nigeria, Japón, Suecia, Islandia. La técnica está globalizada y la igualdad rige entre todos. En Rusia, alzaron la Copa del Mundo Los Blues, de la mestiza Francia, entrenada por Didier Deschamps, la segunda selección más joven del campeonato, solo superada por Las Águilas, de Nigeria. Pero también podrían haberla alzado Los Ardientes, de la pequeña Croacia, el país de las mil islas, de Luka Modrić ―elegido mejor jugador del torneo―; o aún Los Diablos Rojos, de Bélgica, un mosaico de identidades, bajo las órdenes del entrenador español Roberto Martínez, con Thibaut Courtois ─elegido mejor portero─, y Romelu Lukaku, como falso 9. Igualmente podrían haber alzado la Copa del Mundo Los Tres Leones, de Inglaterra. El inglés Harry Kane fue el “pichichi” del Mundial, con seis goles en seis partidos.

Balón fuera. Según la predicción del diario español El País los equipos llamados a ganar el Mundial de Rusia eran Brasil, Alemania, España y Portugal. No acertaron ni una. Los metadatos engañan. “Hemos usado datos de más de 32.000 partidos, 150 selecciones, 350 clubes y 800 jugadores”, explicó el diario.

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Grafiti encontrado en Madrid / Foto: Jairo Máximo

Control antidopaje. Todos los jugadores participantes del torneo han pasado por control antidopaje pos juego y en días de juego. Desde enero pasado se realizaron 2.037 test. Sólo tres de ellos son sospechosos. Sin embargo, el amoníaco que los anfitriones inhalaron en público, la FIFA no lo contempla como droga. Según el entrenador ruso, Stanislav Cherchésov, sus hombres utilizan esta substancia para conseguir un mayor rendimiento en el campo. “Como todo mundo”, justifica.

Veo. Veo. La implantación del videoarbitraje (VAR) en el Mundial de Rusia es la evidencia de que la modernidad ha llegado al campo de juego. Eran 35 cámaras instaladas en cada uno de los 12 estadios. Cuando el VAR pillaba una pena máxima, al momento era cuestionado. Cuando era a favor, idolatrado. Tirarse en la piscina, como tan mal lo hace el brasileño Neymar, o propinar violentos codazos, con nocturnidad y alevosía, como tan bien lo hace el español Sergio Ramos, ya no cuela. A partir de ahora es tarjeta roja y meme seguro. El VAR te ve desde Rusia.

Gestos que cantan. Avistar los japoneses ―una vez más―limpiando la basura de los estadios finalizado los juegos de su selección es reconfortante. En Brasil dieron el cante en la grada con este ejemplar gesto. En Rusia, antes de abandonar la competición ellos limpiaron sus vestuarios, y dejaron una nota, escrito en ruso,  agradeciendo la hospitalidad del pueblo local, acompañado de diversos origami* de regalos. Este saber estar de los nipones es de agradecer. El ejemplo debería cundir en las selecciones participantes en el futuro.Resultado de imagen de Vladímir Putin pop-art retratoLa soledad de Putin. Divisar la soledad del expansionista presidente Vladímir Putin, en el palco de honor en la abertura oficial del torneo, es una imagen significativa. Ningún mandatario quiso dar a la cara o sentarse a su lado. Por deferencia diplomática, en la gran final en Moscú, le acompañaron Kolinda Grabar-Kitarović, presidenta de Croacia; Emmanuel Macron, presidente de Francia, y Gianni Infantino, presidente de la FIFA.  “Todos nos hemos enamorado de este país”, declaró Infantino. “Agradecemos los millones de buenas palabras sobre Rusia y nuestro pueblo. Estamos contentos de que los aficionados hayan visto todo con sus propios ojos y que hayan desaparecido mitos y prejuicios”, afirmó Putin, durante un acto en el Teatro Bolshói, en la víspera de la gran final.

Piquitos de oro. Hay que agradecer a Mediaset la emisión en abierto de todos los partidos del torneo. Lo duro es tener que soportar a sus comentaristas partidistas, que actúan como empresarios futbolísticos. La pelota rodando en el campo y ellos por los cerros de Úbeda. Igualmente fue cansina la publicidad abusiva de los programas de la cadena durante los partidos. La serie La Verdad fue un caso particular. Anunciar, anunciar, y no emitir sin avisar. La final disputada entre Francia y Croacia se convirtió en el encuentro entre selecciones más visto en España desde la final del Mundial de Brasil en 2014.

Patrios. Antes de España ser eliminada en octavos ante Rusia, considerada el rival más débil del torneo según el ranking FIFA, diversos periodistas españoles daban por sentado que La Roja, la selección del “tiquitaca”, estaría en la final en Moscú. Subestimaron las consecuencias de la dimisión fulminante del entrenador Julen Lopetegui ─horas antes de empezar la competición─, y la consiguiente intentona de rebelión llevada a cabo por algunos jugadores, que tuvo que ser sofocada en la intimidad del vestuario. Lo mismo ha pasado con la brasileña Canarinha, que aterrizó en Rusia posando como campeona, a no va más, sin haber disputado ninguno partido. Tener las dos perlas más caras del mundo, Neymar y Coutinho, no garantiza la victoria. Pobres ilusos; no lusos.

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Grafiti encontrado en São Paulo durante el Mundial de fútbol Brasil-2014. / Foto: Jairo Máximo

Pase de la muerte. Para que Brasil sueñe en ganar el Mundial de fútbol Qatar-2022, Tite ─su entrenador─ debería experimentar en sus hombres la fórmula mágica: Menos mi-mi, menos peluquero + psicólogos = Goleada de Brazil. También, enseñar a respetar el protocolo. Cantando el himno nacional brasileño fuera del tiempo estipulado no se gana la Copa del Mundo. Ni en Brasil ni en Rusia. En el duelo contra México la organización del evento abortó esta indisciplina nacionalista, y puso a todo meter el himno nacional mexicano, en su tiempo.

Campeón del meme. Ver a Neymar llorando a cántaros, después de que Brasil ganara con dificultad a la selección de Costa Rica, en la fase de clasificación, era un mal presagio nacional globalizado. Mucho llanto y poco fútbol. “He venido aquí para ganar, no para otra cosa”, declaró Neymar, a pie de campo, pos juego. A continuación, en cuartos de final, Los Diablos Rojos ganaron, sin esfuerzo, a la Canarinha. Tirarse a la piscina o salir dando volteretas despeina a cualquiera. Qué lo digan los toiss ─peluqueros, estilistas, especialistas en juegos de azar, músicos─, a servicio de Neymar.

Otro meme. Neymar da Silva Santos Júnior (1992, Mogi das Cruzes, São Paulo) acaba de grabar un spot publicitario de autoayuda ―y ganar una pasta gansa con él― para intentar mejorar su imagen tras las críticas que recibió por su actuación en el Mundial de Rusia. En el spot ―artificial con tintes evangélico―, el niño mimado se redime de sus pecados y pide ayuda al pueblo brasileño. “Sin duda, muchas veces exagero. (…) Usted puede continuar tirándome piedras o puede tirar esas piedras fuera, y ayudarme a poner de pie. Cuando me pongo de pie, colega, todo Brasil se levanta conmigo” ¡Qué jeta tienes, paisano!

La revista alemana Der Spiegel consideró el spot publicitario “patético” por intentar transformar al futbolista en una víctima.  Al mismo tiempo, Neymar no aparece en la lista de los 10 mejores futbolistas de la temporada 2017-2018, candidatos al premio The Best. A lo mejor se equivoca de deporte. Debería intentar hacer pareja con el japonés The Best, Yuzuru Hanyu, campeón mundial de patinaje artístico sobre hielo. El Mundial de Rusia era para que Neymar saliera a hombros, sin embargo, salió tocado.

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Aficionados brasileños “sujetan” Neymar en la apertura del Mundial de fútbol Brasil-2014, en São Paulo. / Foto: Jairo Máximo

Sangre nuevo. Las nuevas estrellas en el firmamento futbolístico actual son el niño prodigio francés Kylian Mbappé, los belgas Thibaut Courtois, Eden Hazard y Romelu Lukaku, el inglés Harry Kane, el iraní Mohamed Salah, el croata Luka Modrić, el francés Antoine Griezmann, el francés de ascendencia angoleña Blaise Matuidi, y otras.

Hacienda somos todos. El egocéntrico portugués Cristiano Ronaldo y el argentino Leo Messi, van perdiendo fuelle en el terreno de juego. La edad no perdona. Sus problemas con la Hacienda y Justicia son dolorosos. Defraudaron, se declararon culpables y pactaron el pago de multas millonarias a la Hacienda española. Por supuesto que no están solos. En la selección de defraudadores internacionales figuran: James Rodríguez, Falcao, Di María, Alexis Sánchez, Dani Alves, Modrić y Mascherano. Messi y CR7 han sido condenados a 2 años de cárcel, que no han cumplido. Si la sentencia judicial hubiera sido de 2 años y un día, otro cantar sería. Estarían ambos, quizás, organizando el World Cup de la Cárcel, España-2018.

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Rumbo a Qatar-2022: Fue sorprendente ver a centenares de mujeres iranís acudir a los estadios rusos para animar a su selección. Esperamos que en el Mundial de fútbol Qatar-2022, encontremos más mujeres, en particular árabes. ●

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*Origami – Arte que consiste en el plegado de papel sin usar tijeras ni pegamento para obtener figuras de formas variadas, muchas de las cuales podrían considerarse como esculturas de papel.

Nota del autor: Artículo publicado en el MegacínACPE.

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CHAVES NOGALES: A PECHO DESCUBIERTO

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Manuel Chaves Nogales / Foto: Archivo de Pilar Chaves Jones.

Por Jairo Máximo

MADRID – España ― (Blog do Pícaro) ― El periodista y escritor Manuel Chaves Nogales es autor de una inspiradora obra literaria que abarca espléndidos artículos periodísticos, reportajes, biografías, cuentos y novelas.

“Mi técnica ―la periodística―no es una técnica científica. Andar y contar es mi oficio”.

Según los especialistas algunos de los mejores libros del reporterismo español llevan su inconfundible firma. La lectura de uno conduce a otro y así sucesivamente.

Manuel Chaves Nogales (Sevilla, 1897―Londres, 1944) utilizó la pluma como un cuchillo para contar los hechos tal como eran. Iba directo al grano sin subterfugios. Perteneció a una estirpe de periodistas que, en los años 30, viajaron a menudo por el extranjero, realizando reportajes y entrevistas.

Demócrata y republicano convencido, durante toda su vida ―profesional y personal― luchó por ser libre y mantenerse libre. ¡Y lo consiguió!

“Soy un pequeño burgués liberal, ciudadano de una República democrática y parlamentaria”.

Hijo de madre pianista y padre periodista del diario sevillano El Liberal, desde muy joven empezó a ejercer el oficio de periodista, primero en Sevilla y después en Córdoba. En 1923 se trasladó a Madrid de entreguerras. Entre los años 1927 y 1937 saboreó el éxito, escribiendo reportajes para los principales periódicos de la época.

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A partir de 1931 fue subdirector del diario Ahora (1930-1939), publicación afín a Azaña, de quien Chaves Nogales era un reconocido partidario. Apoyaba la República sin dejarse tentar por las corrientes totalitarias que asolaban Europa. Manuel Azaña (1880-1940), político y escritor fue presidente del Gobierno entre 1931 y 1933, y presidente de la Segunda República entre 1936 y 1939.

“Los totalitarismos son la puntilla de la República y la ignorancia su mortífero instrumento”, escribió proféticamente Chaves Nogales en 1934.

A LO HECHO, PECHO

Al estallar la Guerra Civil el 18 de julio de 1936 se puso al servicio de la Segunda República, hasta que el Gobierno abandona definitivamente Madrid, y se instala en Valencia, momento en que presagiando la victoria de los fascistas franquistas, y la subsiguiente catástrofe por venir, a finales de 1937 decide exiliarse con su familia en París, sin haber renunciado nunca ni a sus convicciones democráticas ni a sus lealtades republicanas.

Durante su paso por la capital gala, escribió para un grupo numeroso de periódicos americanos de lengua española que publicaba sus crónicas “redactadas única y exclusivamente al servicio de la causa francesa”, afirmaba. Al mismo tiempo, diariamente, la Radio Francesa para España y América del Sur divulgaba sus comentarios de actualidad. Además, en París fundó y editó una publicación artesanal sobre la actualidad española dirigida a los exiliados republicanos en Francia.

En 1940, tras saber que era “presa de caza” de los nazis, que estaban a las puertas de París, Chaves Nogales se trasladó a Burdeos y desde allí a Londres. En la capital inglesa fundó una agencia, escribió artículos para los periódicos latinoamericanos y trabajó como periodista en las filas de los ejércitos aliados que luchaban en Europa contra la Alemania nazi.

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“Pero la catástrofe de Francia, como la de España, no era la derrota definitiva. Era sólo una nueva etapa dolorosa de una lucha que no tiene patrias ni fronteras porque no es sino la lucha de la barbarie contra la civilización, de las fuerzas de destrucción contra el espíritu constructivo y el instinto de conservación de la humanidad, de la mentira contra la verdad…”, escribió en el prólogo del relato La agonía de Francia, publicado en Montevideo en 1941, y reeditado en España casi sesenta años después. Cuenta con lucidez cómo el país que había sido durante siglo y medio el faro de la democracia en el mundo se puso en junio de 1940 en manos del nazismo.

En 1944 con 47 años, Manuel Chaves Nogales falleció víctima de una peritonitis, en Londres, Reino Unido, donde cria malvas en una tumba desamparada. Dignificó una profesión presa del servilismo político. Es toda una referencia al buen hacer periodístico. Construyo una obra indecidible ―aquello que resulta imposible decidir si se trata de una cosa o de otra.

“Ambicioso, vacío, extravagante, la hora de Chaves Nogales pasó. Ni fue, ni ha sido ni volverá a ser nada”, escribió el deslucido periodista Francisco Casares (1899-1977) en su libro Azaña y ellos: cincuenta semblanzas rojas (1938).

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Con todo, con el paso del tiempo, Manuel Chaves Nogales sería considerado “un paradigma” del intelectual comprometido con su tiempo.

“Es uno de los grandes, el que supo disparar desde la distancia precisa”, considera el escritor y periodista valenciano Manuel Vicent.Resultado de imagen de portada del libro ¿Que pasa con Cataluña?, de Nogales

Desterrado y olvidado por la derecha e izquierda española durante más de siete décadas, actualmente sus libros son reeditados con éxito, y sobre su legado se organizan charlas, coloquios y se publican diversos textos. En 2001 la Diputación Provincial de Sevilla publicó su obra periodística completa en tres tomos, con edición y estudio introductorio de María Isabel Cintas Guillén. A continuación, en 2011, Cintas Guillén publicó Chaves Nogales, El oficio de contar, centrado en la trayectoria profesional del periodista. Y en 2013 se estrenó el documental El hombre que estaba allí, basado en su figura. En Alcorcón, Madrid, está ubicado un colegio público de educación secundaria que lleva su nombre, y actualmente en la capital española se intenta, a duras penas, honrarle con una calle tras más de siete décadas de su muerte.

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Cartel del documental El hombre que estaba allí, sobre el inclasificable Chaves Nogales.

LISTOS PARA LEER

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Leer hoy la obra de Chaves Nogales ayuda a comprender la historia del siglo XX. Inolvidables son: La defensa de Madrid, reportaje publicado en 16 entregas en la prensa mexicana en 1938 y editado como libro en Sevilla en 2011; la biografía Juan Belmonte, matador de toros. Su vida y sus hazañas (1935); la novela El maestro Juan Martínez que estaba allí (1934) o el sorprendente reportaje Lo que ha quedado del imperio de los zares (1931), publicado originalmente ese mismo año en el periódico Ahora, en 24 entregas, a lo largo de un mes. Revela la vida dramática de los dos millones de personas que tuvieron que salir de Rusia tras la Revolución de 1917, una revolución que por aquellos años era defendida y admirada por la izquierda española.

Sus diversos reportajes, realizados a pecho descubierto, y editados posteriormente en libros, le llevaron a ser considerado como uno de los mejores periodistas del siglo XX. Son un antídoto para aquellos que anhelan “conquistar el cielo” a base de mentiras y manipulaciones. En los años treinta del siglo pasado Chaves Nogales ya denunciaba a cuatro vientos que el populismo mata.

“Es una ley histórica que todo pueblo vencido adopta fatalmente la forma de gobierno del vencedor”.

En  A sangre y fuego – héroes, bestias y mártires de España, publicado por primera vez en Santiago de Chile en 1937, título de nueve emotivos y alucinantes relatos que él escribió sobre la Guerra Civil española (durante su exilio en Francia) es un manual que incide en la sin razón de las guerras. En España son muchos los que consideran que  esta obra es uno de los mejores libros que se han escrito jamás sobre la Guerra Civil española que ocurrió entre 1936 y 1939.

Resultado de imagen de imagenes publicas de chaves nogalesEn el prólogo de la obra el autor constató: “Pero la estupidez y la crueldad se enseñoreaban de España. ¿Por dónde empezó el contagio? Los caldos de cultivo de esta nueva peste, germinada en ese gran pudridero de Asia, nos los sirvieron los laboratorios de Moscú, Roma y Berlín, con las etiquetas de comunismo, fascismo o nacionalsocialismo, y el desapercibido hombre celtíbero los absorbió ávidamente. (…) Es vano el intento de señalar los focos de contagio de la vieja fiebre cainita en este o aquel sector social, en esta o aquella zona de la vida española. Ni blancos ni rojos tienen nada que reprocharse. Idiotas y asesinos se han producido y actuado con idéntica profusión e intensidad en los dos bandos que se partieron España.”

LIDIANDO UN MATADOR DE TOROS

Resultado de imagen de PORTADAS DE LIBROS DE CHAVES NOGALES En Juan Belmonte, matador de toros: su vida y sus hazañas, considerada una de las mejores biografías jamás escritas en castellano, Chaves Nogales realiza una magnífica biografía de su paisano, el matador de toros Juan Belmonte García (Sevilla, 1892 – Utrera, 1962), que a principios del siglo XX brilló como nadie ―dentro y fuera― de los ruedos españoles, en una época en la cual la afición a los toros era trascendente y llegaba a los diversos extractos sociales, que profesaban una pasión febril por la tauromaquia.

La biografía de Juan Belmonte, el llamado Pasmo de Triana, está redactada en forma de autobiografía a partir de las numerosas conversaciones que el periodista, que no era amante de la lidia, mantuvo con el diestro. Narra la apasionante historia de aquél niño que nació pobre y marginado, pero que de mayor se convirtió en una celebridad  “fundador del toreo moderno”.

Tras saborear la gloria y a punto de cumplir 70 años, Juan Belmonte se suicidó de un disparo en su cortijo de Gómez Cardeña en 1962. A pesar de ser un suicida se le permitió ser enterrado en el cementerio de San Fernando de Sevilla. Según Chaves Nogales, “Belmonte tenía un marcado espíritu de superación y talante conciliador, inimaginable en un torero”.

En el prólogo de la reedición editada en 2009 por la editorial catalana Libros del Asteroide, el poeta y escritor Felipe Benítez Reyes, escribe: “Con este libro sobre Juan Belmonte, Chaves Nogales dio una lección de literatura y una lección de periodismo: el periodismo que logra ascender al ámbito de la gran literatura”.

Concebida originalmente como un folletín, Juan Belmonte, matador de toros. Su vida y sus hazañas, apareció por primera vez por entregas en el semanario Estampa del 29 de junio al 14 de diciembre de 1935 en veinticinco magníficos capítulos.

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Juan Belmonte retratado en 1924 por Ignacio Zuloaga.

PALABRAS DE TORERO

“Tengo que insistir en mi convicción de que el toreo es fundamentalmente un ejercicio de orden espiritual y no una actividad meramente deportiva”.

“Siempre me han sublevado los abusos de poder”.

“Una tarde estaba yo toreando en Tablada junto a la orilla del río; había cruzado el cauce a nado y toreaba completamente desnudo. Desde la orilla de Triana, unas muchachas que volvían de trabajar en algún cortijo me saludaban a lo lejos agitando alegremente los brazos. Había conseguido apartar un becerro, y al sentirme contemplado a distancia por aquel grupo femenino me puse a torear con todo el estilo de que era capaz. En uno de los lances pasó el becerro tan cerca de mí, que me dio un puntazo con el pitón en la cara y me partió el labio. Rodé por el suelo. Ya estaba yo otra vez en pie y con la blusilla en las manos cuando llegó hasta mí el eco perdido del grito de terror que en la otra orilla dieron las mujeres al ver la cogida. La herida era pequeña; pero, como ocurre con todas las heridas en la cara, manaba sangre en abundancia. Me di cuenta de que el percance no era grave y dejé que la sangre me corriera por el cuerpo para seguir toreando. No quería quedar mal ante aquellas mujeres que desde la otra banda del río se entusiasmaban viendo aquel muchacho desnudo que lidiaba a solas a los toros. Pero cuando ellas me vieron con el cuerpo tinto en sangre se asustaron y se pusieron a dar unos gritos espantosos. Unas se tapaban la cara con las manos, otras avanzaban hasta el borde del agua llamándome con voces angustiadas, otras huían despavoridas. Llevaron a Triana una imagen pavorosa del aquel muchacho que toreaba solo, desnudo y sangrante en pleno campo de Tablada”.

“El día que se torea crece más la barba. Es el miedo. (…) No hay que darle vueltas. Es el miedo. (…) Es un íntimo amigo mío. (…) El miedo no me ha abandonado nunca. Es siempre el mismo. Mi compañero inseparable. (…) El miedo que se pasa en las horas que preceden a la corrida es espantoso. (…)  Se cambia el tono de la voz, se adelgaza de hora en hora, se modifica el carácter y se le ocurren a uno las ideas más extraordinarias. Luego, cuando ya se está ante el toro, es distinto. El toro no deja tiempo para la introspección”.

“Entonces, las corridas de toros tenían una resonancia y una trascendencia que hResultado de imagen de JUAN BELMONTEoy no tienen. (…) Era la época en que después de una buena faena se veía a la gente toreando por las calles”.

“Si yo fuese ensayista en vez de ser torero, me atrevería a esbozar una teoría sexual del arte; por lo menos, del arte de torear”.

“Hoy, al cabo de miles de años, todos nos comemos al toro. La bestia está dominada y vencida. Y, naturalmente, el toro está en franca decadencia. Se ha logrado todo lo que se podía lograr. El toro no tiene hoy ningún interés. Es una pobre bestia vencida. (…) Subsiste la belleza de la fiesta, pero el elemento dramático, la emoción, la angustia sublime de la lucha salvaje se ha perdido. Y la fiesta está en decadencia”.

 BAILANDO CON “LOS MARTÍNEZ”

 Resultado de imagen de PORTADAS DE LIBROS DE CHAVES NOGALESEn El maestro Juan Martínez que estaba allí, Chaves Nogales realiza un conmovedor relato novelado de los pasos que el bailaor Juan Martínez (1896-1961) y su esposa Sole, bailaora, que se hacían llamar Los Martínez, realizaron para subsistir durante la convulsa revolución bolchevique en Rusia de principios del siglo XX.

La pareja artística, primero triunfó en los tablaos de la Cava Baja de Madrid; después en el París bohemio, donde aceptaron una invitación para realizar una gira a la enigmática Turquía. Jamás podrían imaginar las amargas experiencias que el destino les tenía reservadas. La pareja embarcó en Marsella rumbo a Oriente el día 26 de junio de 1914. Cuarenta días antes de estallar la Gran Guerra (1914-1919).

Sin quererlo, Los Martínez, terminaron atrapados en tierras rusas donde primero la guerra, después la revolución bolchevique, les apretaban los talones. Fueron testigos forzosos de la violenta revolución bolchevique, que quería conquistar el cielo ―para ellos― y el inferno para ―el otro.

En el prólogo de la reedición editada en 2007 por la editorial Libros del Asteroide, el escritor y poeta Andrés Trapiello, escribe: “Chaves Nogales no quiso hacer una novela. El testimonio de Martínez, que seguía trabajando en París en lo suyo, el cabaret, le impresionó. Es un relato lineal, que tras una breve obertura, pasa a labios de Martínez. Podríamos considerar este libro sus memorias rusas. No hay en ellas recuerdos íntimos, ni estudios psicológicos, casi todo discurre por el nudo de los acontecimientos”.

Los Martínez regresaron a España en 1922 y, poco después, volvieron a instalarse definitivamente en París. Chaves Nogales publicó su historia primero por entregas en el semanario Estampa en 1934.

PALABRAS DE BAILAOR

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Retrato del bailaor burgalés Juan Martínez publicado en la revista Estampa a principios del siglo pasado.

Imagen relacionada “Ya ve usted. Yo soy de Burgos, pues, a pesar de eso, estaba entre los musulmanes de Estambul como en mi casa. (…) A los pocos días de estar allí se declaró la guerra. Yo no me di cuenta de lo que era aquello hasta que los directores del teatro donde trabajábamos, que eran franceses, nos dijeron que no podían pagarnos, que cerraban y que se iban. Fuimos a ver al cónsul de España. Como les pasa siempre a nuestros cónsules, no pudo hacer nada. (…) Al principio la guerra no se notaba mucho, pero poco a poco todo fue cambiando. La gente tenía la cara cada vez más apretada, más dura. Ya no volvimos a ver caras anchas, abiertas, sonrientes, hasta muchos años después. Y, la verdad, creo que caras amables como las de antes de la guerra no se han vuelto a ver por las calles de Europa”.

“Yo nunca me he querido meter en política”.

“En Bucarest fuimos a parar al hotel Central, que estaba frente a Correos. Me presenté pidiendo trabajo en un cabaret llamado Alhambra y debutamos a los cinco días. Gustamos mucho y nos sentimos felices. Había pan y paz. ¡Cuántas veces he visto después a los hombres hacerse matar, clamando por estas dos cosas: el pan y la paz!”.

“Aprendí entonces que no es verdad que las revoluciones se hagan con hambrientos. Cuando se tiene hambre no se es capaz de nada”.

“Los bolcheviques, buenos o malos, sostenían que los artistas de cabaret no teníamos derecho a la vida y deseaban que nos muriésemos cuanto antes”.

“Los rojos se impusieron por el terror desde el primer momento, implantando el comunismo de guerra con una ferocidad sin límites”.

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“El viaje a Kiev fue terrible, porque el tren soviético iba lleno de militares, es decir, campesinos a los que días antes les habían dado un fusil y la autorización para asesinar a los padres que se les pusiesen por delante, y aquella gente nos trató a baquetazos. (…) En una estación estaba yo llenando de agua nuestra tetera, sin hacer caso de los gritos, cuando se me acercó un hastial, que de un manotazo me tiró el cacharro, y me dijo:
― ¡Largo de aquí, cochino burgués!
― ¡Largo, si no quieres que te arrastremos! – corearon diez o doce gandules que le seguían.
Me revolví furioso al verme atropellado tan injustamente.
― Pero ¿por qué?
― ¡Porque eres un burgués asqueroso, y te vamos a colgar ahora mismo!
― Yo soy tan proletario como ustedes.
Me contestó una salva de carcajadas. Yo, realmente, con mi cuello almidonado y el gabancito corto que llevaba, debía de tener entre aquellos bárbaros, que lucían las ropas en jirones, un aire bastante ridículo.
― ¡Yo soy tan proletario como ustedes! ¡O más! ― grité exasperado.
― ¡Mentira!
― ¡Mentira!
―O demuestra ahora mismo que se gana la vida trabajando como un obrero o le arrastramos.
― ¿Queréis que os pruebe que soy un proletario? ― pregunté jactancioso.
― ¡Como no lo pruebes no sales de nuestras uñas, canalla!
Hubo un momento de silencio. Les miré a los ojos retándoles y les grité con rabia:
― ¡Mirad, idiotas!
Y les mostraba, metiéndoselas por las narices, las palmas de mis manos deformadas por dos callos enormes, cuya contemplación causó un gran estupor a aquellas gentes.
Eran los callos que a todos los bailarines flamencos nos salen en las manos de tocar las castañuelas.
Ellos me salvaron”. ●

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Busto de Manuel Chaves Nogales obra de Emiliano Barral.

Nota del autor: Artículo publicado en la revista El Siglo de Europa y Acpe

 

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