Política

LA MIERDA DE VALE MATA

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El lodo de la presa rota mató todo lo que encontró por delante: personas, perspectivas de vida, sueños y naturaleza / Foto: Jairo Máximo

Por Jairo Máximo

Brumadinho, Minas Gerais, Brasil – (Blog do Pícaro) – Cuando en la tarde del 25 de enero pasado saltó la noticia de que la Presa I de la Mina Córrego do Feijão, en Brumadinho, se había roto, al  momento consideré que aquello era consecuencia de una negligencia empresarial, que dejaría un rastro de muerte y destrucción ambiental sin precedentes en el país. Las víctimas de la catástrofe van a padecer imprevisibles consecuencias −físicas, sociales y económicas− por un tiempo indeterminado.

La dueña de la minera es Vale, una de las mayores empresas brasileñas dedicada a la extracción de minerales, que emplea en la ciudad aproximadamente dos mil trabajadores, directos e indirectos.

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El homenaje a las víctimas se hace patente al entrar a la ciudad / Foto: Jairo Máximo

Lástima. Cinco días después de la tragedia llegué a la ciudad de Brumadinho, internacionalmente conocida por ser la sede del Instituto Inhotim, considerado el mayor museo a cielo abierto del  mundo, que atesora uno de los más importantes acervos de arte contemporáneo brasileño. Durante el viaje en autobús, de Belo Horizonte a Crucilândia, con parada en Brumadinho, el silencio reinaba entre los pasajeros. Brumadinho,  que cuenta con 37 mil habitantes, está situada en el montañoso y rico estado de Minas Gerais, sudeste de Brasil.

En medio del camino releí el poema “Lira Itabirana”, del gran poeta brasileño Carlos Drummond de Andrade (1902-1987), publicado en 1984.

“O Rio? É doce. / A Vale? Amarga. / (…) Quantas toneladas exportamos / De ferro? / Quantas lágrimas disfarçamos / Sem berro?”.

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Las paredes hablan en las calles de Brumadino / Foto: Jairo Máximo

Luto total. Lo primero con lo que tropecé en el casco histórico de la ciudad fue con una gran pintada que rezaba así: “¿Tragedia? ¡No! Resultado de la Privatización. Vale Asesina”.

En las puertas de algunas tiendas el cartel Cerrado por luto recordaba el alcance de la catástrofe.

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Aviso de luto / Foto: Jairo Máximo

En el cielo azul de verano, el ruido de los helicópteros, que iban y venían de la montaña, rompía el silencio mortal. Cada viaje transportaba los cuerpos de nuevas víctimas para ser identificadas.

En el cementerio, los féretros eran realizados sin tregua. Mientras caminaba presencié el paso de algunos.

En las calles, la ausencia del Ejército brasileño era inexplicable. Estaban aparcados en Belo Horizonte, capital del estado de Minas Gerais, esperando un permiso del Gobierno estatal para actuar que nunca llegó. Ansié tanto la presencia en el lugar de los Cascos Azules de la ONU.

En las orillas del río Paraopeba, que atraviesa Brumadinho, el agua teñida de color mierda a la vista estaba. Abastece nueve provincias de la región y el área metropolitana de la capital Belo Horizonte. Es ley de vida que sin río no existe vida.

El río Paraopeba antes de la tragedia

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El río Paraopeba mide 546, 5 kilómetros / Foto: Portal Minas Gerais

El río Paraopeba después de la tragedia

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Es ley de vida que sin río no existe vida / Foto: Jairo Máximo

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El río Paraopeba atraviesa Brumadinho / Foto: Jairo Máximo

Lodo mortal. A los pies de la presa rota, que desemboca en el río Paraopeba, el Ejército israelí, bien equipado, pisó firme en el lodo de residuos tóxicos durante algunos días. Rescató más de una docena de cuerpos. Un acto loable, dígase de paso, pero el Gobierno brasileño no ha explicado para la nación los pormenores de esta misión fugaz. Han trabajado tres días y se han marchado. Solo el transporte de los 136 hombres y mujeres, que vinieron a ayudar en las tareas de búsqueda, costaron casi 6 millones de euros a Israel.

Mientras tanto, los bomberos de las ciudades Belo Horizonte, São Paulo, Guaratinguetá, Campos do Jordão, Jacareí y otras localidades brasileñas, además de voluntarios llegados de todo el país, se adentraban en cuerpo y alma en el lodo de residuos, a la búsqueda de los cuerpos de los centenares de desaparecidos. El área afectada equivale a 970 campos de fútbol.

Destrozos causados

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Los destrozos fueron cuantiosos  / Foto: Gabriel Nogueira

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Los residuos que almacenaba la presa destrozó muchas viviendas / Foto: Gabriel Nogueira

Encontrando víctimas. Leci Strada, cantante y compositor, es tío de uno de los desaparecidos por la rotura de la presa. Estaba visiblemente afectado con el hecho. Me dijo que cuando los familiares de las víctimas y los residentes sean conscientes de lo sucedido; la depresión, la ansiedad y el suicidio serán el pan nuestro de cada día en la provincia. “Es inevitable. Es ley de vida”, afirma. No obstante, considera que el museo Inhotim puede ser una salida, tanto económica como psicológica, para la ciudad.  “El Inhotim recibe anualmente la visita de miles de personas. Cultura es la salida; no la educación”, afirma.

En seguida, acompañado de su guitarra, me cantó su canción “Vida”.

“Vivo en el presente pensando en el futuro / huyendo de la muerte, trabajando duro”.

Otras víctimas. La pareja formada por Sandro y Soninha es superviviente. Él, barrendero del ayuntamiento. Ella, asistente social. Los residuos que almacenaba la presa invadieron el patio de su casa, situada en las cercanías de la presa rota. Tras la rotura fueron obligados por Vale a abandonarla a toda prisa. De un día para otro han perdido todo –tierra, casa, mobiliario y animales. Han quedado sin nada.

Provisionalmente, Vale los cobijó en un hostel hasta que encuentren una casa para alquilar y reconstruir sus vidas.

Cuando les conocí estaban impactados con lo sucedido. “Tenemos miedo. No queremos nunca más volver a vivir en las inmediaciones de una presa”.

Bomberos brasileños buscando víctimas

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Los bomberos brasileños mostraran su resistencia y heroicidad ante una situación límite / Foto: Gabriel Nogueira

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Foto: Jairo Máximo

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Foto: Jairo Máximo

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Foto: Jairo Máximo

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Las imágenes de las televisiones brasileñas reflejaban la labor de los bomberos brasileños / Foto: Maurício Chaer

¡Vivan los Bomberos! Tras mucho caminar por la montaña, buscando el lecho del río de lodo, muerte y lágrimas, encontré una unidad de bomberos de Belo Horizonte, que se estaba marchando de uno de los lugares afectados. Con mucho respeto, e impactado con la escena, les pregunté si podría fotografiarlos. “Sin problema”, me contestaron, uno a uno, todos con evidente fatiga. “Hemos encontrado un cuerpo en este sitio”, me dijo uno de ellos. En aquél momento constaté que los bomberos brasileños eran los verdaderos héroes anónimos de la negligencia de Vale y la deficiencia del Gobierno brasileño. El ejército israelí era actor de reparto secundario y el ejército brasileño figurante.

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Después que los bomberos abandonaran el sitio fotografié el escenario que encontré. Lo lodo ha destruido, y seguirá destruyendo, todo aquello que encontró por el camino. De pronto, vi a un joven recogiendo botellas de agua vacías. Al momento le pregunté quién era y qué hacía en este triste paraje.

“Mi nombre es Gabriel Nogueira. Soy de Belo Horizonte. Soy funcionario público, y trabajo con niños discapacitados. Estoy aquí para ayudar en aquello que pueda. Recojo las botellas vacías que los bomberos utilizan para que ellas no se queden tiradas en la naturaleza”.

Sorprendido con el gesto del joven, decido ayudarlo. En silencio, recogemos las botellas que encontramos. A continuación, él se ofreció a llevarme en motocicleta a diversas zonas afectadas por la rotura de la presa. En una única tarde visité varios lugares de la zona cero de la tragedia. En los tortuosos caminos, entre paisajes apocalípticos, pensé en el arcángel Gabriel. ¡Aleluya!

Un absurdo. Cuando las alarmas tenían que sonar en la tarde de la rotura de la presa para alertar a los habitantes del entorno, no funcionaron. Fueron siete minutos perdidos que podrían haber salvado muchas vidas. Vale no tenía ni un plan A ni un plan B dispuesto para emergencias desmedidas.

Dos días después, las alarmas han sonado de madrugada en toda Brumadinho. Era un simulacro… Las personas sobresaltadas, que no sabían que era un simulacro, y donde refugiarse, quedaron alteradas y perdidas. A la mañana siguiente, la rabia era generalizada entre los habitantes de la ciudad. La acción preventiva traumatizó aún más a los traumatizados moradores de Brumadinho. “Fue horrible. Tuve mucho miedo aquella madrugada. Mis hijos pequeños aún hoy están asustados”, resume la dueña de un restaurante de la ciudad.

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Panorámica de la montaña donde estaba instalada la Presa I de la Mina Córrego do Feijão / Foto: Jairo Máximo

Película calcada. Semejante negligencia ya había ocurrido en la presa del Fundão, en la  tarde del 5 de noviembre de 2015, en Mariana, también en el estado de Minas Gerais, donde perecieron 19 personas. En aquella ocasión, la dueña de la minera era Samarco Mineração, una joint-venture entre Vale y la anglo-australiana BHP Billiton. Las víctimas del Fundão aún hoy luchan por sus derechos, mientras que los responsables de la tragedia continúan impunes.

El lobby de las mineras brasileñas financia a decenas de diputados con la finalidad de defender sus intereses y que no aprueben leyes que castiguen sus negligencias. En 2015, un proyecto de ley que preveía castigar con contundencia las  mineras fue tumbado. En 2016, otro proyecto de Ley que clasificaba de “crimen hediondo” las negligencias de las empresas  mineras también fue tumbado en el Congreso Nacional.

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Grafiti encontrado en Belo Horizonte en el trayecto de São Paulo a Brumadinho / Foto: Jairo Máximo

Cal + Cal. Un día después de la tragedia anunciada en Brumadinho, el presidente de Brasil, Jair Messias Bolsonaro, utilizó la red social Twitter y escribió (¿o escribieron para él?) estas palabras:

“Difícil quedar delante de todo ese escenario y no emocionarse. Haremos lo que esté a nuestro alcance para atender a las víctimas, minimizar los daños, aclarar los hechos, hacer justicia y prevenir nuevas tragedias, como la de Mariana y Brumadinho, para el bien de los brasileños y del medio ambiente”.

Acto seguido, el ex capitán Bolsonaro –“capitán Bolsonaro” para los íntimos−, declaró a una emisora de radio brasileña: “El Gobierno no tiene nada que ver con este tema de Vale”. Al mismo tiempo, el alcalde Brumadinho, Avimar de Melo, replicó: “La responsabilidad de la tragedia es del Estado brasileño”. Mientras que el alcalde de Mariana, Duarte Júnior, manifestó: “Nosotros, de Mariana, somos mangoneados por Vale”.

“Vale es una joya brasileña” y no puede ser “condenada” por la rotura de presas, afirmó públicamente Fabio Schvartsman, presidente de Vale.  “Vale reitera su  compromiso con la preservación de la vida”, anuncia la minera en publicidad televisiva, intentando convencer al brasileño por –mar, tierra y aire− de que lo ocurrido en Mariana y Brumadinho fue un accidente fortuito.

Cabe resaltar, que en febrero pasado, en comparecencia pública en Brasilia, el innombrable presidente de Vale, fue la única persona que no se  levantó de su silla durante la realización del minuto de silencio in memoriam de las víctimas de la tragedia.

Sorprendentemente, tras el abominable “crimen doloso” en Brumadinho, las acciones de Vale cotizaron al alza en las bolsas de valores internacionales.

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“Para un mundo con nuevos Valores”, expresa el lema de la minera brasileña Vale S.A. / Foto: Jairo Máximo

Santa Vale. En Brasil están operativas 815 presas. El estado de Minas Gerais tiene 428 inestables. Solamente Vale tiene 57 de las mismas características de la Presa I de la Mina Córrego do Feijão. Según documentos oficiales, publicados por la prensa nacional en febrero pasado, desde 2017 Vale sabia de la inestabilidad de la presa de Brumadinho. Aun así, ella se defiende diciendo que “todo estaba en orden”.

Actualmente, las presas de Vale están siendo revisadas. Muchas de ellas se pueden romper en cualquier momento por falta de mantenimiento. Personas que viven cercanos a ellas, en bellos valles montañosos, están siendo desalojados, día sí y otro también.

En Brasil, desde los años cuarenta del siglo pasado, la minería está considerada como una actividad de “utilidad pública”.

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¿De Brasil o de Vale? / Foto: Jairo Máximo

Luto sin cuerpo. Pasado más de un mes de la rotura de la presa, las cifras oficiales hablan de más de 300 víctimas entre muertos y desaparecidos.

En fin, para Vale todo vale. Gana mucho con la vida del otro y paga poco por su muerte.

“Tan solo recuerda que la muerte no es el final”, canta Nick Cave en el álbum Baladas de asesino.

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¡Vivan los bomberos! / Foto: Gabriel Nogueira

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Los bomberos brasileños son los héroes de la negligencia de Vale y de la deficiencia del Gobierno brasileño / Foto: Gabriel Nogueira

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El mar de lodo mató centenares de personas en Brumadinho / Foto: Jairo Máximo

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El residuo de hierro está formado por una combinación de arsénico, mercurio, radio y otros metales pesados / Foto: Jairo Máximo

  • Nota del autor: Reportaje publicado en MagacínACPE
  • Asista abajo vídeos realizados tras la rotura de la Presa I de la Mina Córrego do Feijão, en Brumadinho, Minas Gerais, Brasil. Y escuche la música “Dor de Lama”, de Leci Strada.

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A MERDA DA VALE MATA

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Por Jairo Máximo

Brumadinho, Minas Gerais, Brasil – (Blog do Pícaro) – Quando na tarde de 25 de janeiro passado fiquei sabendo em Mogi das Cruzes (SP) que a barragem Córrego do Feijão, em Brumadinho (MG), tinha rompido, intui que aquilo era um crime doloso, fruto de uma negligência empresarial, que ia deixar um rastro de morte e de destruição ambiental sem precedentes no país. As vítimas vão padecer imprevisíveis conseqüências −físicas, sociais e econômicas− por um tempo indeterminado.

A dona da barragem é a brasileira mineradora Vale S.A., a maior empregadora privada da cidade: são cerca de dois mil funcionários, diretos e indiretos.

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O luto em Brumadinho era visível /Foto Jairo Máximo

Pena. Cinco dias depois da tragédia cheguei à cidade de Brumadinho, de 37 mil habitantes, internacionalmente conhecida por ser a sede do Instituto Inhotim, que abriga um dos mais importantes acervos de arte contemporânea do Brasil e é considerado o maior museu a céu aberto do mundo. Durante a viagem de ônibus, de Belo Horizonte a Crucilândia, com parada em Brumadinho, o silêncio prevalecia entre os passageiros.

No meio do caminho reli o poema Lira Itabirana, do poeta mineiro Carlos Drummond de Andrade (Itabira, 1902 − Rio de Janeiro 1987), publicado em 1984, no jornal Cometa Itabirano.

Lira Itabirana

O Rio? É doce.
A Vale? Amarga.
Ai, antes fosse
Mais leve a carga.
Entre estatais
E multinacionais,
Quantos ais!
A dívida interna.
A dívida externa
A dívida eterna.
Quantas toneladas exportamos
De ferro?
Quantas lágrimas disfarçamos
Sem berro?●

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Sem palavras! / Foto: Jairo Máximo

Luto total. A primeira coisa que encontrei na cidade foi uma pichação: “Tragédia? Não! Resultado da Privatização. Vale Assassina”.

Nas portas de alguns comércios o aviso “Fechado por Luto” recordava o alcance da desgraça.

No céu, o ruído dos helicópteros, que iam e vinham da montanha, rompia o silêncio mortal. Cada viagem levava os restos mortais de mais uma vítima a ser identificada.

No cemitério, os enterros eram realizados sem trégua. Presenciei de passagem vários deles.

Nas ruas, a ausência do Exército brasileiro era inexplicável. Estavam estacionados em Belo Horizonte esperando uma permissão do Governo do Estado para atuar que nunca chegou. Desejei tanto a presença no lugar das Boinas Azuis, que fazem parte da força de paz da ONU.

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A lama da Vale matou o rio Paraopeba e seus afluentes / Foto: Jairo Máximo

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É lei de vida que sem rio não existe vida / Foto: Jairo Máximo

Aos pés do Córrego do Feijão, que deságua no rio Paraopeba, responsável pelo abastecimento de nove municípios da região e da zona metropolitana de BH, o Exército israelense, bem equipado, pisou na lama durante alguns dias. Resgatou mais de uma dezena de corpos de vítimas. Um ato louvável, diga-se de passagem, porém o governo brasileiro não explicou para nação os pormenores desta missão relâmpago. Trabalharam três dias e foram embora. Só o transporte dos 136 homens e mulheres, que vieram ajudar nas buscas, teria custado cerca de R$ 24,5 milhões a Israel. Pátria amada Brasil?

Enquanto isso, os bombeiros de Belo Horizonte, São Paulo, Guaratinguetá, Campos do Jordão, Jacareí, e voluntários, entravam de corpo e alma na lama, a procura dos restos mortais das centenas de desaparecidos.

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As conseqüências do rompimento da barragem Córrego do Feijão são visíveis em Brumadinho. / Foto: Gabriel Nogueira

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O mar de lama da Vale matou pessoas e destruiu a natureza / Foto: Jairo Máximo

Encontrando vítima. Leci Strada, cantor e compositor, é tio de um dos desaparecidos do rompimento da barragem. Estava visivelmente afetado com o acontecido. Disse-me que quando os familiares das vítimas e os moradores da região se conscientizarem do ocorrido, a depressão, a ansiedade e o suicídio será o pão nosso de cada dia da província. “É inevitável. É lei de vida”, afirma. Por outro lado, ele considera que o Inhotim pode ser uma saída, tanto econômica como psicológica para a cidade. “O museu Inhotim anualmente recebe a visita de milhares de pessoas. Cultura é a saída; não a educação”, sintetiza.

Em seguida, acompanhado do seu violão, me cantou sua canção Vida.

“Vivo no presente pensando em futuro / fugindo da morte, trabalhando duro”.

Outras vítimas. O casal Sandro e Soninha é sobrevivente. Ele, gari da prefeitura municipal. Ela, assistente social. O rejeito de minério de ferro invadiu o quintal da casa deles, localizada nas proximidades da barragem Córrego do Feijão. Foram obrigados pela Vale a abandoná-la às pressas, sem contemplação. De um dia para outro perderam tudo – terra, casa e animais. Ficaram sem nada.

Provisoriamente, a mineradora Vale os hospedou no hostel Pé de Caju, até que encontrem uma casa para alugar e reconstruir suas vidas.

Quando os conheci estavam impactados. “Temos medo. Não queremos nunca mais voltar a morar nas imediações de uma barragem.”

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Os bombeiros brasileiros entraram de corpo e alma na lama para encontrar corpos de vítimas / Fotos: Gabriel Nogueira

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Viva os Bombeiros! / Fotos: Jairo Máximo

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Foto: Maurício Chaer

Viva os Bombeiros! Depois de muito andar na montanha, procurando o leito do rio de lama, morte e lágrimas, encontrei uma equipe de bombeiros de Belo Horizonte, que estava abandonando um dos lugares afetados. Com muito respeito, e chocado com a cena, perguntei se podia fotografá-los. “Sem problema”, me responderam, um por um, todos com um aparente cansaço. “Encontramos um corpo neste lugar”, me disse um deles. Naquele momento conclui que os bombeiros brasileiros eram os verdadeiros heróis anônimos. O exército israelense era coadjuvante e o exército brasileiro figurante.

Quando os bombeiros abandonaram o local fotografei o cenário que encontrei. De repente, encontro um jovem recolhendo garrafas de água vazias. Pergunto quem ele é e o que faz neste triste lugar.

“Meu nome é Gabriel Nogueira. Sou de BH. Sou funcionário público e trabalho com crianças com necessidades especiais. Estou aqui ajudando naquilo que posso. Recolho as garrafas vazias que os bombeiros utilizam para que elas não fiquem jogadas na natureza”.

Pego de surpresa com o gesto, decido ajudá-lo. Em silêncio, recolhemos as garrafas que encontramos. Em seguida, ele ofereceu me levar de motocicleta a vários lugares atingidos pelo rompimento da barragem. Numa única tarde visitei vários lugares do centro da tragédia. Nos tortuosos caminhos, entre paisagens apocalípticas, pensei no anjo arcanjo Gabriel. Aleluia!

Um absurdo. Quando as sirenes tinham que tocar, no dia do rompimento da barragem Córrego do Feijão, para alertar os habitantes da área, elas não funcionaram. Foram sete minutos perdido que poderiam ter salvo muitas vidas. A Vale não tinha nem um plano A nem um B preparado para as emergências extremas.

Dois dias depois do rompimento da barragem, as sirenes tocaram em toda Brumadinho. Era uma ação preventiva… As pessoas assustadas que não sabiam que era uma ação preventiva e nem onde se refugiar, ficaram assustadas e perdidas. No dia seguinte, a raiva era generalizada entre os moradores da cidade. A ação preventiva traumatizou ainda mais os traumatizados moradores da região. “Foi horrível. Tive muito medo aquela madrugada. Meus filhos pequenos ainda hoje estão afetados”, sintetiza a dona de um restaurante da cidade.

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Panorâmica da montanha atingida pelo rompimento da barragem Córrego do Feijão, em Brumadinho / Foto: Jairo Máximo

Filme repetido. Idêntica negligência já tinha ocorrido na barragem de Fundão, na tarde de 5 de novembro de 2015, em Mariana, também em terras mineras, onde 19 perderam a vida. Neste caso, a dona da mineradora é a Samarco Mineração S.A, uma joint-venture entre a Vale e a anglo-australiana BHP Billiton. As vítimas do Fundão ainda hoje lutam pelos seus direitos, enquanto os responsáveis continuam impunes.

O lobby das mineradoras brasileiras financia dezenas de deputados com o objetivo de defender seus interesses e não aprovar leis que procurem castigar suas negligências. Em 2015, um projeto que previa punir com contundência as mineradoras foi bloqueado. Em 2016, outro projeto que classificaria como “crime hediondo” as negligências também foi bloqueado no Congresso Nacional.

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Grafite encontrado em Belo Horizonte no trajeto a Brumadinho / Foto: Jairo Máximo

Cal e Cal. Um dia depois da tragédia anunciada em Brumadinho, o presidente do Brasil, Jair Messias Bolsonaro, usou o Twitter e escreveu (ou escreveram para ele?) estas palavras:

“Difícil ficar diante de todo esse cenário e não se emocionar. Faremos o que estiver ao nosso alcance para atender as vítimas, minimizar danos, apurar os fatos, cobrar justiça e prevenir novas tragédias como a de Mariana e Brumadinho, para o bem dos brasileiros e do meio ambiente”.

Contudo, em seguida, o vulgo “capitão Bolsonaro”, como é tratado na intimidade por alguns ministros militares, declarou para uma rádio brasileira: “O governo não tem nada a ver com essa questão da Vale”. Ao mesmo tempo, o prefeito de Brumadinho, Avimar de Melo, retrucou: “A responsabilidade da tragédia é do Estado”. Enquanto que o prefeito de Mariana, Duarte Júnior, confessou: ”Nós, de Mariana, somos enrolados pela Vale”.

A Vale é uma “jóia” e não pode ser “condenada” por rompimento de barragens, afirmou publicamente, Fábio Schvartsman, presidente da Vale.  “A Vale reitera seu compromisso com a preservação da vida”, anuncia a mineradora na TV, intentando convencer o brasileiro de que o acontecido em Brumadinho foi um “acidente”.

Vale lembrar, que em fevereiro passado, durante audiência pública em Brasília, a “jóia” do presidente da Vale, foi a única pessoa que não se levantou da cadeira durante a realização de um minuto de silêncio in memoriam às vítimas de Brumadinho.

Surpreendentemente, após este abominável “crime doloso” as ações da Vale tiveram alta nas bolsas de valores internacionais.

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“Para um mundo com novos Valores”, diz o slogan da Vale S.A. / Foto: Jairo Máximo

A santa Vale. O estado de Minas Gerais tem 450 barragens, 428 instáveis. Só a Vale tem 57 barragens, das mesmas características que a do Córrego do Feijão, ou seja, do tipo alteamento ao montante. Segundo documentos oficiais publicados pela imprensa nacional, desde 2017 a empresa sabia da instabilidade da barragem. Mesmo assim, a Vale se defende diariamente –por terra, mar e ar−, dizendo que estava “tudo em ordem”. Só falta declarar, na próxima quarta-feira de cinza, em entrevista coletiva com a imprensa internacional, que a culpa do rompimento da barragem Córrego do Feijão é de Joaquim José da Silva Xavier (1746-1792), vulgo Tiradentes, o líder da Inconfidência Mineira.

Atualmente, todas as barragens da Vale passam por revisão. Muitas delas correm perigo imediato de rompimento por falta de manutenção. Moradores que vivem próximos a elas estão sendo desalojados, dia sim, e outro também.

Luto sem corpo. Quase um mês depois do rompimento da barragem Córrego do Feijão, em Brumadinho (MG), as cifras oficiais mudam diariamente. Hoje −20 de fevereiro de 2019−, estão assim: 171 mortos; 139 desaparecidos; 361 localizadas e 192 resgatadas.

Enfim, para a Vale S.A. tudo vale. A vida do outro lhe vale muito e a sua morte vale muito pouco.

Apenas lembre-se que a morte não é o fim”, canta o australiano Nick Cave, na música Death Is Not the End, do álbum Murder Ballads (Canções de assassinato). ●

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O rejeito de minério de ferro, que está composto por uma combinação de arsênico, mercúrio, radio e outros metais pesados destruíram tudo aquilo encontrou pela frente em Brumadinho. / Foto: Jairo Máximo

Assista abaixo 3 vídeos realizados em Brumadinho. E ouça a música “Dor de lama”, de Leci Strada, sobre a tragédia.

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