Fotografia

De cementera a viviendas

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Instantánea de Robert Royal que hace parte del Proyecto Valderrivas 1998-2001.

“La fotografía ayuda a las personas a ver”. (Berenice Abbott, fotógrafa estadounidense)

Por Jairo Máximo

Madrid, España ― (Blog do Pícaro) ― Durante más de tres años la mirada singular del renombrado fotógrafo estadounidense Robert Royal captó imágenes de la demolición de las instalaciones de una fábrica de  cemento y la posterior urbanización que creció en su lugar. A través de sus instantáneas contemplamos la transformación  de la cementera en un solar de  viviendas.

Con esta temática el fotógrafo acaba de presentar en Vicálvaro, Madrid, la exposición Proyecto Valderrivas 1998-2001, de innegable valor artístico compuesta por 30 imágenes que reflejan parte de la historia reciente de Vicálvaro. La protagonista es la conocida fabrica Cementos Portland Valderrivas, ubicada en Vicálvaro, Madrid.

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Instantánea de Robert Royal que hace parte del Proyecto Valderrivas 1998-2001.

En el texto de presentación de la exposición, Robert Royal (Alabama, Estados Unidos, 1940), aclara  que  su proyecto empezó en 1998 cuando le han pedido documentar la demolición de la Fábrica de Cementos Portland Valderrivas, y la concluyó en 2001, con la posterior construcción de casi 6.000 viviendas en la primera fase.

“Esta exposición está dedicada a los vecinos que vivieron durante mucho tiempo prácticamente en las puertas de la fábrica”, confiesa Robert Royal.

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Instantánea de Robert Royal que hace parte del Proyecto Valderrivas 1998-2001.

Para el sociólogo Jesús Martín, esta exposición en Vicálvaro es una oportunidad para que los vecinos sepan de donde vinieron.

“Me ha gustado mucho la exposición, sin embargo estoy molesto con las autoridades de entonces porque no han preservado la histórica chimenea. Las futuras generaciones tenían que saber que en aquél solar en un tiempo pasado reciente hubo una potente cementera  que tenía una chimenea que era un hito arquitectónico”.

Las bellas y reveladoras fotografías captadas por Robert Royal a lo largo de muchos años son un marco para el recuerdo de cómo fue aquél paraje que hoy es habitado por millares de familias españolas.

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Instantánea de Robert Royal que hace parte del Proyecto Valderrivas 1998-2001.

PLASMANDO EL CAMBIO

He aquí el texto de presentación de la exposición Proyecto Valderrivas 1998-2001 de Robert Royal:

“Trabajando como fotoperiodista en España tuve la oportunidad única de poder observar y documentar un periodo importante dentro de su larga historia, la transición política, que empezó en 1975, dando lugar a un desenfrenado crecimiento económico y al desarrollo social que ha permanecido casi ininterrumpidamente hasta el día de hoy.

Cementos Portland Valderrivas se convirtió en protagonista clave de este periodo de crecimiento y desarrollo urbanístico ya que fabricaba el material de construcción más básico, el cemento. La empresa expandió sus fábricas, comprando y modernizando otras a lo largo de España, Norteamérica, Sudamérica y el norte del continente africano.  Tuve la suerte, como periodista y  proveedor privado de imágenes dentro de la compañía, de fotografiar el rapidísimo crecimiento del Grupo Cementos Portland Valderrivas en los tres continentes.

Instantánea de Robert Royal que hace parte del Proyecto Valderrivas 1998-2001.

Un día en 1998 Vicente Ynzenga, alto ejecutivo encargado de la imagen corporativa de la empresa y descendiente de su fundador, solicitó mi presencia en la oficina del Grupo Cementos Portland Valderrivas, en la madrileña Calle de José Abascal. Aquella reunión fue para tratar sobre un proyecto nuevo y yo me imaginé que sería acerca de una nueva expansión o adquisición de la empresa.

Pero para mi gran sorpresa, se me pidió documentar la demolición y reciclaje de una fábrica ya existente: la Fábrica de Cementos Portland Valderrivas, localizada en el sureste de Madrid, en la vieja villa de Vicálvaro. Este proyecto fue denominado “Proyecto Valderrivas” por unos y “Proyecto Vicálvaro” por otros.

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Instantánea de Robert Royal que hace parte del Proyecto Valderrivas 1998-2001.

La Fábrica se había convertido en un gran obstáculo en el crecimiento y desarrollo urbano de esta zona y por ello el Ayuntamiento de Madrid y el Grupo Cementos Portland Valderrivas llegaron a un acuerdo para deshacerse de la gran fábrica y la cantera que había allí. El proyecto comenzó en 1998 y en su lugar se construyeron casi 6.000 viviendas en la primera fase.

Esta exposición de fotografías está especialmente dedicada a aquellos habitantes de Vicálvaro que vivieron durante mucho tiempo prácticamente en las puertas de la fábrica; muchos de ellos, a día de hoy, se han convertido en amigos como resultado de mis visitas semanales a Vicálvaro durante más de dos años mientras retrataba el desmantelamiento y reciclaje de la fábrica y la desaparición de su cantera.

Quisiera agradecer especialmente su colaboración a la Casa Consistorial del Distrito de Vicálvaro y a sus administradores que han permitido esta exposición”. ●

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Instantánea de Robert Royal que hace parte del Proyecto Valderrivas 1998-2001.

Nota del autor: Artículo publicado en el MegacínACPE

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Literatura

73 días vagando por Brasil

Resultado de imagen de portada del libro Juan Belmonte

Por Jairo Máximo

Madrid, España – (Blog do Pícaro) – Cuando un día por la Red aquél joven alocado prometió para aquella luminosa joven brasileña que le enviaría de regalo la biografía del torero sevillano Juan Belmonte, matador de toros (1935), escrita por el periodista y escritor sevillano Manuel Chaves Nogales, no sabía que el libro estaba agotado en las librerías españolas. Lo prometido es deuda; piensa él.

La última edición que ha llegado al mercado las data de 2009, y fue la que él envió con alegría, el día 5 de marzo de 2018. El ejemplar destinado a la joven brasileña había sido un regalo personal de un editor catalán para ayudarlo en la preparación del artículo A pecho descubierto dedicado a Manuel Chaves Nogales (1857-1944) que él estaba elaborando.

En una librería a la cual el joven acude con frecuencia, le han dicho un día, sin especulaciones: “Nosotros te conseguiremos otro ejemplar de la biografía de Juan Belmonte (1892-1962). Puedes enviar tu ejemplar para la muchacha brasileña”.

¡Dicho y hecho!

Goma de borrar en mano, él pasó varios días borrando las observaciones  que había hecho en los márgenes de las páginas, por defecto profesional.

El tiempo pasó… Sin embargo, su inquietud aumentaba diariamente con el paso del tiempo, porque el libro no llegaba a la destinataria brasileña, y la librería española tampoco encontraba ningún ejemplar disponible en el mercado. Ni de segunda mano; todo agotado.

Él dejó de dar vueltas al tema y partió de cero. Decidió perdonar al correo brasileño porque el envío coincidió con una huelga de los carteros,  y la librería que hizo lo que pudo. Pensaba en la próxima correspondencia y en cómo conseguir dos nuevos ejemplares de la biografía del torero Juan Belmonte.

Después de meses, el día 10 de mayo, la librería se puso en contacto con él: “Joven, hemos encontrado un ejemplar de la biografía de Belmonte. Una edición de 1970, en dos volúmenes, con una entrevista “extra” con el torero hecha en 1954, ocho años antes de suicidarse. Aquí está”.

Exactamente, diez días después, el día 18 de mayo, la joven brasileña avisa que el libro llegó a su destino, tras vagar 73 días por Brasil.

La vida es mágica; pensó él.

Y se puso “feliz” por todos. •

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Política

Añorado “Viejo Profesor”

11- Tierno Galvan,1981

Enrique Tierno Galván, carismático alcalde de Madrid, en 1981. / Foto: Robert Royal

“Más libros, más libres“, Enrique Tierno Galván

Por Jairo Máximo

IMG_20170702_142145 Madrid, España ― (Blog do Pícaro) ― Enrique Tierno Galván, abogado, catedrático y político, apodado como el “Viejo Profesor”, está considerado como el más osado, competente y querido alcalde que la capital española ha tenido hasta la fecha. Popularmente también se le conoce como el alcalde de la Movida madrileña. Este año se celebra el centenario de su nacimiento con diversas actividades, además de la reedición de sus famosos Bandos Municipales.

“Me gusta vivir intensamente”, decía él.

Enrique Tierno Galván nació el 8 de febrero de 1918, en el madrileño barrio de Chamberí, y murió el 19 de enero de 1986.

En 1936, tras estallar la Guerra Civil, fue movilizado como soldado y se integró en la Oficina de Reclutamiento e Instrucción Militar. En 1965, cuando era Catedrático de Derecho Político en la Universidad de Salamanca, fue expulsado por apoyar las protestas estudiantiles contra el régimen. Entre 1979 y 1986 ocupó la alcaldía de Madrid. Fue el primer alcalde de la democracia.

Su gestión al frente del consistorio es recordada por amigos y enemigos con pleitesía. Era un hombre culto, cercano y muy popular. Las imágenes de su féretro por las calles de la castiza Madrid son históricas. Lo nunca antes visto hasta la actualidad.
Fue republicano y antifranquista durante toda su vida.

Autor de diversos ensayos sociológicos y literarios, también fue traductor del austríaco Ludwig Wittgenstein (1889-1951), filósofo, matemático, lingüista y lógico, considerado en la actualidad como uno de los filósofos más originales e influyentes del siglo XX.

Entre sus frases lapidarias encontramos: “Los bolsillos de los gobernantes deben ser de cristal”; “Bendito sea el caos, porque es síntoma de libertad” o “El orgullo y la soberbia me parecen destructores, así que procuro ser humilde y dialogante”.

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Portada del libro Bandos del Alcalde.

Bandos literalizados

Como hombre de pluma fácil, inolvidables son los educativos, respetuosos e irónicos Bandos Municipales que él mismo redactaba y que no pierden actualidad.

“Es que yo creo que la mejor forma de transmitir una idea es por medio de la ironía”, explicaba.

Tenía claro la idea de lo público. Pedía con sutileza a sus conciudadanos el respeto total a sus vecinos, a la ciudad, a la convivencia armoniosa, etcétera. Educación, cultura y ética eran sus armas de persuasión para educar a la ciudadanía. Estimulaba a todos a cumplir las buenas maneras ciudadanas.

Sus magníficos Bandos deberían formar parte actualmente de la Educación ciudadana. Son proféticos y actualísimos. Basta caminar por las calles de Madrid para constatar la evidente carencia de civismo que él siempre intentó subsanar.

En el prólogo del libro Bandos del Alcalde, editado en 1986, el académico y director de la Real Academia Española, Fernando Lázaro Carreter (1923-2004) explicaba el porqué de la popularidad de tales escritos.

“¿Por qué el éxito? Hay un motivo básico: estos textos, además de cumplir con su objetivo fundamental de comunicar al Alcalde con la Villa, constituyen una invención nada fácil, que ha sorprendido a los muchos aún capaces de admirar las gentiles invenciones. Enrique Tierno ha creado un minúsculo pero grato género de discurso: el del bando didáctico-lúdico. (…) La personalidad del autor ―ironía, gracia, sutileza, bondad, agudeza, fe en la razón, afán de convivencia, escepticismo, llaneza― empapa los textos, y apenas deja espacio a la frialdad del discurso municipal”.

He aquí fragmentos de algunos de los Bandos Municipales firmados por Don Enrique Tierno Galván.

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“Madrileños: La falta de respeto mutuo, en algún sector del pueblo madrileño, está dejando la ciudad fea, triste y sucia. Aumentar la limpieza de Madrid es un quehacer de todos, y también lo es que cada uno de nosotros se convierta en censor de los demás, advirtiéndoles que no ensucien o dañen. Nada conseguirá
la Alcaldía en este aspecto si no cuenta con sus convecinos. (Madrid, 10 de octubre de 1979)”.

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“Madrileños: Continuando la nobilísima tradición de los Alcaldes de esta Villa, que en tiempos recios y una vez pasadas las amenazas y desventuras han contribuido a que los vecinos de Madrid testimonien ordenadamente el amor a la Patria y la cariñosa fidelidad a la Justicia, a la Ley y a la Libertad, esta Alcaldía Presidencia hace saber: Primero: Que convocada por los partidos políticos y organizaciones sindicales una manifestación pública, para mañana día 27, a las siete de la tarde…. (…) Esta Alcaldía Presidencia espera de los vecinos de esta Villa y Corte: Que su altísimo ejemplo cívico no se empañe ni un momento por testimonios de rencor, vituperio o recordación importuna de remotos males y querellas, ya que lo que importa es la común y recíproca confianza del vecindario entre sí, y la de todos en las instituciones políticas y sociales de la democracia instituida por nuestra Constitución. Espera, asimismo, esta Alcaldía Presidencia un comportamiento impecable, por parte de los manifestantes, guiados por el respeto a la ciudad y a cuantos bienes públicos en ella existen, con la seguridad de que la mencionada manifestación transcurrirá en paz y en los términos que la educación urbana, el mutuo respeto y el orden público exigen. Confiando que así ocurra, madrileños, ¡Viva la Libertad! (Madrid, 26 de febrero de 1981)”.

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“Madrileños: Mucho cuenta, tras de considerar la experiencia de los Bandos o pregones que a éste precedieron, que al inicio pongamos cuál sea la principal regla de ciudadanía para que con gran cuidado se cumpla, de tal manera que con el uso se sustente y no se olvide o descaezca como con tanta frecuencia ocurre. Dice la aludida regla que nadie hinche o incremente tanto su libertad que dañe o merme la del otro. Principio que debiéramos todos guardar con sumo celo, pues de la libertad hemos de gozar proporcionalmente para que sea bien común y no de algunos que buscan hacer particular provecho de lo que por natural razón a todos pertenece. (…) Asimismo, ruega el Alcalde regidor a los moradores de esta Villa, con mucho encarecimiento y amor, que no dejen que decline y se pierda el buen propósito de hacer de nuestra ciudad modelo de limpieza, orden y apacible convivir, como el recto juicio, avisada condición, buena crianza y cultivada inteligencia de sus vecinos de consuno piden. (Madrid, 16 de noviembre de 1982)”.

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“Madrileños: Los europeos, de suyo avispados y acuciosos, han visto siempre con recelo la antigua fábula del rapto de Europa, pues no quieren verse raptados y prefieren vivir y trabajar en su común hogar. (…) Europa, foco común del saber del mundo, merece que en este día señaladísimo, en el que todos somos más Europa que nunca lo hemos sido, los vecinos de esta ciudad muestren su honda condición de europeos con gozo, contento, jovilidad y entusiasmo, a la vez que reciben con cordialidad sincera, administración y ánimo de permanente hermandad a quienes de Europa, con particularísimo afecto y simpatía, nos visitan. Madrileños, vuestro alcalde os invita, convoca y pide que deis testimonio de cuánta es nuestra alegría al comprobar que somos unos más de la Europa que se encuentra a sí misma y sigue su destino de ser compañía en la que se juntan tantos y tan nobles pueblos, (Madrid, 8 de junio de 1985)”.

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Ilustración de Fernando Muñoz para el libro Bandos del Alcalde, editado en 1986 por la editorial Tecnos.

Nota del autor: Artículo publicado en la ACPE

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Comunicación

Desvelando un periodista de patas

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“Mi técnica ─la periodística─ no es una técnica científica. Andar y contar es mi oficio”. (Manuel Chaves Nogales)

Por Jairo Máximo

Madrid, España ─ (Blog do Pícaro) ─ Antes de empezar la lectura de la biografía Chaves Nogales – El oficio de contar, de María Isabel Cintas Guillén, catedrática de Lengua castellana y Literatura y doctora en Filología Hispánica por la Universidad de Sevilla, había leído y oído críticas elogiosas que versaban sobre dicha obra. Además estaba al corriente del tesón que la autora puso para sacar al periodista y escritor sevillano del olvido impuesto por los franquistas y otras fuerzas políticas, después de   defender la tesis titulada Manuel Chaves Nogales. Cuatro reportajes entre la literatura y el periodismo (1998).

Todo eso, más mi admiración hacia el biografiado, naturalmente me condujeron a la atenta y placentera lectura de la biografía de Chaves Nogales. En la contraportada  de esta documentada obra editada por la Fundación José Manuel Lara, y galardonada con el premio Antonio Domínguez Ortiz de Biografías 2011, se puede leer: “La autora sigue los pasos del gran periodista sevillano y enmarca su actividad en el contexto histórico de una época convulsa y fascinante que abarca la revolución rusa, la dictadura de Primo, la proclamación de la República, el estallido de la Guerra Civil, la ocupación de Francia o el exilio en Inglaterra”.

“Cintas Guillén ha dedicado años a rastrear la existencia de un hombre apasionado en su oficio y ecuánime en sus ideas políticas”, escribió la escritora Elvira Lindo tras la publicación de la obra.

Rescate histórico

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La perseverante Cintas Guillén durante la promoción del libro El   oficio de contar.

Chaves Nogales, El oficio de contar, es un primoroso trabajo de rescate  histórico sobre la intensa y sorprendente trayectoria profesional de Chaves Nogales.

“A las espaldas del Palacio cuyo patio y huerto claro con limonero cantó Machado, nació Manuel Jacinto José Domingo Chaves Nogales el día 7 de agosto del año de 1897, en la calle Dueñas, 11, “calle triste y silenciosa” como él la definió, en el corazón viejo de Sevilla”, escribe Cintas Guillén.

El sevillano falleció en Londres víctima de una peritonitis el día 4 de mayo de 1944. En la capital inglesa fundó una agencia, escribió artículos para los periódicos latinoamericanos y trabajó como periodista en las filas de los ejércitos aliados que luchaban en Europa contra la Alemania nazi.

“Fue enterrado en el cementerio de Fulham (North Sheen y Mortake) en Richmond, Kew, cerca de Londres, el día 11 de mayo de 1944. Así figura en el registro. Tumba CR19. El espacio sigue vacio entre dos enterramientos”,   puntualiza la autora.

Para el escritor vasco Pío Baroja (1872-1956), Chaves Nogales era un periodista de patas; aquél que busca la noticia allí donde se encuentre, con eficacia y un punto de riesgo.

“Su entrada en el mundo de la prensa se debió de producir de forma natural, acompañando a su padre a las sesiones del Ateneo y a los archivos sevillanos, a los que Chaves Rey acudía de forma cotidiana en busca de documentación para elaborar los temas de la historia de Sevilla que tanto le interesaban; y lo debía de acompañar igualmente a la redacción de El Liberal, del que su padre era redactor y su tío José Nogales, había sido redactor jefe. José Nogales había muerto algo antes y, precisamente en su recuerdo, Manuel compuso su primera columna para el periódico. Y cuando la Universidad de Sevilla celebraba la fiesta de Santo Tomás, entre las numerosas personas asistentes al acto se encontraba Manuel Chaves Nogales, aunque no como estudiante, que lo era en ese momento, sino ya como redactor de El Liberal de Sevilla, para dar cuenta del acto académico de inauguración del curso 1915-1916″, constata Cintas Guillén en la biografía.

Chaves Nogales- El oficio de contar, es, simplemente, una exposición de los datos de su vida profesional que he logrado ir reuniendo. He estado durante años, recorriendo archivos, bibliotecas y hemerotecas, primero en Sevilla y Madrid, luego en París y Londres y más tarde en América Latina, persiguiendo colaboraciones y datos en una búsqueda minuciosa (nunca mejor dicho, pues había que revisar los periódicos día a día) que se hacía cada vez más apasionante y amplia”, explica.

Boca a boca    Resultado de imagen de portadas del libro La ciudad, de Nogales

La primera noticia que Cintas Guillén tuvo de Manuel Chaves Nogales se la proporcionó el doctor Reyes Cano, de la Universidad de Sevilla, cuando en el año 1990 ella le pidió que le seleccionara un tema para elaborar su tesis doctoral.

“Me dijo que se trataba de un periodista sevillano que había escrito una biografía de Belmonte, con la que había logrado un relativo éxito: que era autor de otro libro sobre la revolución rusa, El maestro Juan Martínez que estaba allí y, desde luego me habló de su libro sobre Sevilla, La ciudad, uno de los mejores sobre el tema localista tan de moda en las primeras décadas del siglo XX. Me proporcionó los escasos artículos hasta entonces aparecidos sobre el periodista. Y me dijo que, de vez en cuando, algún intelectual intercedía por él y se lamentaba del olvido y abandono en que se le tenía”, precisa.

Después de años siguiendo la huella profesional del autor de una inspiradora obra literaria, que abarca espléndidos artículos periodísticos, reportajes, biografías, cuentos y novelas, en la introducción de El oficio de contar, Cintas Guillén concluye: “Dos temas destacan con fuerza en el amplio abanico de intereses informativos de Chaves Nogales, que no son, en definitiva, sino las dos grandes fuerzas motoras de todas las conmociones sufridas por Europa en el pasado siglo: la revolución rusa y sus consecuencias, y la presencia en el panorama europeo del nazismo y el fascismo, expresiones para el periodista de un mismo talante antidemocrático, hijas de un mismo sentir totalitario, implacable y destructor. (…) En un país poco proclive  a la ecuanimidad y en un momento de posturas viscerales como sinónimo de comprometidas, intentó mantener la mente serena y clara al enjuiciar los acontecimientos, haciendo llamadas a la calma y la conciliación cuando los bramidos de la lucha impedían el sosiego. Pagó con el destierro la osadía de este intento, que se demostró inútil. Pero el tiempo lo trae de nuevo como la ola de una marea que vuelve a la orilla de una España que ya conoce los resultados de aquellas aventuras y está en condiciones de evitar que se repita la historia. Optimista sin remisión, fue capaz de declarar en los peores momentos del exilio que tuvo que emprender en soledad: “Aún hay patrias en la tierra para los hombres libres”.

Extractos del El oficio de contar

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Chaves Nogales con compañeros en la redacción de Heraldo de Madrid.

“El periodista era crítico con el atraso de la ciudad que lo vio nacer y, en cierto modo, positivo en la definición de su esencia: “El encanto de Sevilla no está en las cosas tangibles y fotografiables; su encanto es un verdadero encantamiento. Son gentes que a veces viven encantadas y alternativamente hablan, piensan y sienten como seres reales o como entes ilusorios; y esta dualidad es lo que les da su maravillosa incoherencia, que es en definitiva la única razón de su gracia”. Aun lejos de Sevilla, seguía presente en él la ciudad”.

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Chaves Nogales en Londres en los años 40 del siglo pasado.

“Había llegado a Madrid en 1924, con su esposa y su hija Pilar, y habitaron una casa de un barrio alejado del centro, lo que obligaba a Manuel a ir en autobús al trabajo. Nació un segundo hijo que sólo vivió dos meses. Se mudaron a Ciudad Lineal, que por entonces era campo abierto y desde donde Manuel iba a Madrid, ahora en tranvía. De estos contornos son los primeros recuerdos de infancia de Pilar, que debía de tener cuatro años. Recuerdos escasos, confusos…; era una casa de campo, con gallinas (a Ana le gustaba criarlas); la dueña era un señora vieja que siguió viviendo allí, los Chaves le alquilaron una parte de la vivienda. Estaba cerca de la casa del tenor Fleta, en cuyo jardín había un loro”.

“Como en tantos otros momentos, Chaves  defendía en el artículo el ejercicio del periodismo con una finalidad educativa, capaz de contribuir a la tarea social de hacer avanzar el pueblo en la conquista de sus metas a través de la información y el conocimiento”.

“Respecto a la incorporación a la Masonería, y aunque el hecho no volvió a aparecer de forma explícita en su vida hasta la condena en el año 1944 por el Tribunal de Represión de la Masonería y el Comunismo, no podemos perder de vista que esta coyuntura debió de marcar su actividad inmediata, como ocurrió con tantos otros compañeros de filiación. De todos es sabido que, aunque en principio no estaba entre los objetivos de la organización masónica la directa intervención política, los acontecimientos que marcaron la vida española en los años veinte y treinta pusieron en el primer plano del interés la forma particular de entender la realidad y participar en ella que la Masonería representaba”.

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Lo que ha quedado del imperio de los zares, título original del libro que fue publicado en España en 1931.

“Una editorial portuguesa, la Editorial Enciclopédica limitada (Lisboa-Río de Janeiro) inició su colección “Las grandes tragedias reales” (dando a la palabra real la acepción de verdadero), con la publicación del reportaje que, con el título de As ruinas do Império Russo, apareció el año 1935. La editorial justificaba la elección del trabajo haciendo la siguiente aclaración:

Chaves Nogales lo narra [se refiere al panorama de la Rusia blanca] con aguda e inexorable verdad, con la crudeza y la serenidad de un gran maestro del reportaje, oyendo las miserias de labios de los propios miserables, pintando una extensa galería de cuadros al fresco, palpitante y sorprendente, sobre un fondo de sangre, odio y nieve, el mismo telón de fondo que sirve para la ejecución de Nicolás II, del pequeño heredero, de la Emperatriz y de las princesitas, en la gran ratonera de Ekaterinburgo, sobre la nieve implacable…”.

“El gobierno de Franco quiso borrar la huella  del periodista condenándolo el 16 de mayo de 1944 (una semana después de su muerte), y a través del Tribunal de Represión de la Masonería y el Comunismo,

(…) a la pena de doce años y un día de reclusión menor, y accesorias legales de inhabilitación absoluta perpetua para el ejercicio de cualquier cargo del Estado, Corporaciones Públicas u Oficiales, Entidades Subvencionadas, Empresas Concesionarias, Gerencias y Consejos de Administración de empresas privadas, así como cargos de confianza, mando y dirección de los mismos, separándole definitivamente de los aludidos cargos (…), que proceda a la busca, captura y prisión del sentenciado (…)*

*Expediente  de condena por pertenencia a la Masonería. Unos dos millones y medio de personas  fueron fichadas como “rojos” y enemigos del Nuevo Estado. Sus expedientes se conservan en el Archivo Histórico Nacional,  Sección Guerra Civil, de Salamanca. Se puede completar información en Álvarez Rey, Leandro, Aproximación a un mito: Masonería y política en la Sevilla del siglo XX, Área de Cultura del Ayuntamiento de Sevilla, 1996, pp. 253 y 165″.

El hombre que estaba allí

Concluida la lectura de El oficio de contar, me quedo aguardando  una  novela o serie televisiva sobre los 47 años ¿bien? vividos de Chaves Nogales, el hombre que estaba allí, a pecho descubierto, sin perder el estilo y la ética. Un español de culo inquieto dueño de una pluma primorosa que saboreó el éxito y el destierro profesional.

“Tal vez algún día alguien se decida a novelar la vida de Chaves, de la que no todo está dicho. No faltaron en ella episodios del mayor interés. En mi caso ha supuesto un gran atrevimiento intentar hacer una biografía, profesional tan sólo, de quien ha sido considerado por su Belmonte el mejor biógrafo del siglo XX español”, sostiene Cintas Guillén. •

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Chaves Nogales en Asturias, con los testigos del asesinato del cura de Sama. (Ahora, 27 de octubre de 1934). 

Nota del autor: Artículo publicado en la ACPE

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Política

DANZAD, DANZAD, BANDERAS

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Banderas rojigualda encontradas en una céntrica calle madrileña. / Foto: Jairo Máximo

Por Jairo Máximo

MADRID – España ─ (Blog do Pícaro) – Desde la cuna conviví con la bandera de Brasil a la vista. Todo un símbolo nacional venerado por todos; sin distinción de clase social, ideología o religión. Crecí con ella armoniosamente. La encontraba en las dependencias públicas, casas particulares, tiendas, garitos, conciertos, eventos deportivos, festivos, manifestaciones políticas, etcétera. En la adolescencia descubrí que muchas chicas llevaban braguitas con esta insignia. Me gustaban las chicas, pero no la seña de identidad nacional plasmada en sus prendas íntimas. Nunca me ha gustado ningún símbolo nacional: bandera, himno, uniforme, etcétera.

Décadas después, cuando vine a vivir a España, a finales de los años ochenta del siglo pasado, me desconcertó comprobar el rechazo explícito que la mayoría de los españoles manifestaban por su bandera nacional. Más tarde supe que la rojigualda estuvo relacionada con la dictadura fascista de Francisco Franco (1939-1975) que se apoderó de esta insignia nacional. ¡Pobre bandera!

El tiempo pasó… Y la bandera española constitucional, redefinida como tal en 1981, continuaba visiblemente ausente. Pero en 2010 cuando la selección de fútbol de España ─la roja─ ganó la XIX edición de la Copa Mundial de Fútbol, disputada en Sudáfrica, me sorprendió la cantidad de banderas que los madrileños ondeaban por las calles Princesa y  Gran Vía durante el desfile en carroza descubierta con los futbolistas campeones originarios de diferentes comunidades del país.

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Una estelada al viento.

Años después, en 2014, encontré en Barcelona muchas banderas (estelada) colgadas en los balcones de la ciudad condal que me resultaron incomprensibles a primera vista. Al instante deduje que era una seña de identidad de los independentistas catalanes. “España nos roba”, era la consigna.

Posteriormente, en septiembre de 2017, cuando el Parlamento de Cataluña sin seny [sentido común] se saltó a la torera la legalidad y convocó un referéndum ilegal, que se llevó a cabo el día 01 de octubre, con el objetivo de validar una Declaración Unilateral de Independencia (DUI), empecé a ver bastantes banderas rojigualda en los balcones madrileños como símbolo de unidad, españolidad y patriotismo.

Llegado el 20 de octubre de 2017, durante la ceremonia de entrega de la XXXVII edición de los premios Princesa de Asturias, presididos por Su Majestad el Rey de España Felipe VI, en el teatro Campoamor de Oviedo, el presidente de la Comisión Europea (CE), Jean-Claude Juncker, durante su discurso en nombre de la premiada Unión Europea (UE), dijo: “Es la segunda vez que estoy en Oviedo, y tuve la ocasión de visitar la ciudad. Pero esta vez es un poco diferente. He visto banderas españolas por todas las calles y es una visión hermosa”.

Todo esto me trae a la memoria un empirismo. Poco antes de la muerte del periodista y ensayista español Eduardo Haro Tecglen (1924-2005), le pregunté el por qué un día había escrito: “No soy hombre de banderas, ni emblemas, ni marchas o uniformes, pero respeto a los que tienen”. Y él contestó: “¿Sabías qué toda guerra o conflicto social tiene como trasfondo la patria y la religión?”. Si, le contesté. Además, Oscar Wilde (1854-1900) ya escribió: “El patriotismo es la virtud de los sanguinarios”. •

Nota del autor: Artículo publicado en la Acpe

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Arte e Cultura

“EL CERVANTES ES UNA CASA COMÚN”

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Juan Manuel Bonet Planes en Madrid / Foto: Instituto Cervantes

Por Jairo Máximo

MADRID, España (Blog do Pícaro) ― Juan Manuel Bonet Planes (París, Francia, 1953) es escritor, poeta y crítico de arte y literatura. Tiene publicados diversos poemarios, monografías, ensayos y un dietario. Ha comisariado varias exposiciones y organizado muestras y retrospectivas con su particular sello de identidad. Ha sido director del Instituto Valenciano de Arte Moderno y del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid. Actualmente es director del Instituto Cervantes en Madrid, pero antes dirigió el Cervantes de París. En esta entrevista exclusiva, concedida en Madrid, Bonet afirma: “Llego al Cervantes para aportar ideas frescas”.

¿Has vivido desde niño en la vanguardia intelectual?
―Sí. He nacido en una familia en la cual el arte y la cultura han sido una tradición. Mi padre hablaba que su madre escribía, que su padre militar pintaba y que un familiar suyo de Lugo, Evaristo Correa Calderón (1899-1986), que yo lo conocí ya mayor, era vanguardista. Correa Calderón era amigo de Jorge Luis Borges, y fue él quien introdujo la vanguardia en Lugo.Resultado de imagen de portada del libro diccionario de las vanguardias españolas En mi Diccionario de las Vanguardias en España, 1907 1936, que publiqué en 1995, hablo de las vanguardias que conocí. De este hombre de Lugo, Correa Calderón, mi tío abuelo, que en su juventud madrileña había participado en el histórico Café de Pombo de la tertulia de Ramón Gómez de la Serna, figura central de la vanguardia española. Él contaba que José Gutiérrez Solana, que inmortalizó la tertulia en el cuadro La Tertulia del Café de Pombo (1920), le había hecho en 1921 un retrato al óleo que él no pudo nunca comprar porque la obra de Solana era muy cara. También está su relación con Borges, porque en las obras completas de Borges, editadas en francés, Correa Calderón aparece como uno de los firmantes de un poema automático colectivo. De ahí viene la tradición. Mi padre ―Antonio Bonet Correa ―historiador y catedrático― primero estudió en la Universidad de Santiago de Compostela; después continuó estudios en París, dónde nací. Allí contactó con escritores y pintores. En 1958 volvió a España y aquí siguió frecuentando a pintores y escritores. Entonces, desde niño viví en la vanguardia intelectual.

¡Qué lujo!
―¡Claro! Me acuerdo de la época de Sevilla cuando mi padre dirigía el Museo de Bellas Artes de Sevilla, además de unas páginas del activo y crítico periódico El Correo de Andalucía. Fue en esas páginas donde yo comencé a escribir.

Que niño precoz…
―(risas) Para que no dijeran que yo era un enchufado firmaba con otro nombre.

¿Con pseudónimo?
―Sí. Juan de Hix, en referencia a Hix, un pueblo de la Cerdaña francesa, donde nació mi abuela materna. En esta época yo también pintaba pero por suerte para la pintura lo dejé.

(risas) Pero ganó la poesía. Ganó la crítica artística y literaria. Ganó el comisariado del arte contemporáneo.
―(risas) Eso fue de los 13 a los 18 años cuando empecé a escribir poesías. Tardé bastante en publicar porque escribía crítica de arte. Posteriormente trabajé durante dos veranos en el Museo de Arte Abstracto Español de Cuenca. Fue el primer museo con el cual tuve que ver. A partir de entonces poco a poco pasé a dedicarme a escribir sobre el arte. Luego fui el primer director artístico de la extinta galería madrileña Buades (1973-2003). Allí estaban Pérez Villalta, Carlos Alcolea, Manolo Quejido, Navarro Bakldeweg, Miguel Navarro. También estuve en El País en sus inicios y en el desaparecido Diario 16. Últimamente colaboro con el diario ABC. Durante una época de mi vida escribí muchas críticas de arte y literatura, sin embargo, hoy en día ya no las hago.

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Museo Provincial de Teruel, institución cultural creada en 1955.

¿Cómo empieza su acercamiento, en plan profesional, a los museos contemporáneos más importantes de España?
―El primer museo al que me vinculé fue el Museo Provincial de Teruel. Allí había muchas exposiciones que tenían que ver con el surrealismo. En eso momento me puse a estudiar las viejas vanguardias pictóricas, el ultraísmo ―herencia familiar de mi tío abuelo―, el surrealismo. El movimiento Ultraísmo (1818-1925) es un tema que siempre me interesó. Era como el Modernismo brasileño. Después el escultor canario Martín Chirino, que fundó el Centro Atlántico de Arte Moderno (CAAM), me invitó a participar del consejo asesor de la institución.

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El Centro Atlántico de Arte Moderno, inaugurado en 1974, es el principal museo de arte contemporáneo de Canarias.

Allí fui comisario de una exposición preciosa Surrealismo entre el Viejo y el Nuevo Mundo (1989), que contaba como el surrealismo pasó durante la Segunda Guerra Mundial del Viejo al Nuevo Mundo ―Cuba, México, Estados Unidos―, teniendo Canarias como un punto de encuentro, un cruce de caminos entre Europa, África y América. Fue fascinante investigar una época tan particular. Fue allí donde aprendí mucho sobre lo que es un museo. A continuación me propusieron dirigir el joven y experimental Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM), dotado de aspectos que me parecen fascinantes.

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El Instituto Valenciano de Arte Moderno, fundado en 1989, tiene como objetivo la investigación y difusión del arte moderno y contemporáneo.

Trabajé allí, entre 1995 y 2000, aportando mi experiencia personal, añadiendo una mirada interna. Hice en compañía de Carlos Pérez una exposición El ultraísmo y las artes plásticas (1997) porque hasta aquel momento los museos no lo habían mirado mucho, era un movimiento poético que tenía en sus filas a Guillermo de Torre, Dalí, Barradas, Vicente Huidobro, entre otros. En síntesis, mi trabajo en el IVAM fue un poco ir españolizando, en algunos aspectos; e iberoamericanizando, en otros. Fue una época en la cual también me fijé muchísimo en cosas del Nuevo Mundo. Tengo un buen recuerdo del IVAM. Fue un buen aprendizaje. Además, fue donde allí puse en marcha la gran exposición brasileña Brasil 1920-1950. De la antropofagia a Brasilia (2000) comisariado por Jorge Schwartz. Esa exposición empezaba en la Semana de Arte Moderno de 1922, realizada en São Paulo, que dio origen al modernismo brasileño, y acababa en la primera piedra de la construcción de Brasilia. Mezclé distintas disciplinas artísticas: pintura, arquitectura, fotografía, cine, música, danza. Cuadros de Cícero Dias; Tarsila do Amaral y Di Cavalcanti; planos de jardines de Burle Marx; maquetas de edificios de Oscar Niemeyer; ejemplares de la revista Klaxon; manuscritos de Oswald de Andrade, Mário de Andrade, Murilo Mendes; músicas de Heitor Villa-Lobos e, incluso, la exhibición de la película brasileña de vanguardia São PauloSinfonia da Metrópole (1929), que es una visión cotidiana de la ciudad de São Paulo. Es un tipo de exposición a la cual yo me aficioné porque cuenta un poco la vida intelectual de los artistas y de la ciudad como marco. Cuando se inauguró la exposición yo ya no estaba como director del IVAM.

Estaba en el AVE de camino a la Villa y Corte de Madrid.

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El Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía es uno de los museos más importantes de España. / Foto: Jairo Máximo

―(risas) Todavía no había AVE. En el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid no me olvidé tampoco de Brasil. Compré mucho arte brasileño: Tarsila de Amaral, Tunga, Beatriz Milhazes. Consolidé mucho la colección del museo Reina Sofía. Hubo bastante dinero para comprar obras de artistas consagrados: Salvador Dalí, Juan Gris y Joan Miró. Hice exposiciones de arte contemporáneo, de fotografía y de otras disciplinas que no se habían hecho en España en plan grande, como una muestra del escritor y periodista Ramón Gómez de la Serna Puig (1888-1963), Hombre orquesta de la vanguardia; retrospectivas de José Gutiérrez Solana, el pintor de las tertulias del Café de Pombo; del pintor y escultor Alberto Sánchez Pérez; del pintor Ramón Gaya; del pintor Juan Manuel Díaz-Caneja. Hice lo que pude. El Museo Reina Sofía era un museo más o menos encorsetado. No tenía tanta autonomía como ahora. No era tan experimental. Tenía más la responsabilidad de un discurso canónico.

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Antropofagia (1929), obra de la brasileña Tarsila do Amaral.

Y después del Reina Sofía, ¿qué?
―Trabajar en casa, cosa que me gusta mucho. En esta época recibí el encargo de la Fundación Juan March para organizar la primera gran muestra de la brasileña Tarsila de Amaral (1886-1973), una de las máximas figuras de las vanguardias latinoamericanas y emblema del modernismo brasileño. La exposición fue inaugurada en 2009 y hasta ahora es mi último proyecto brasileño en un museo. En seguida surgió la posibilidad de realizar un proyecto conjunto con la Dan Galería, de São Paulo. Una visión de São Paulo hecha por mí y por el fotógrafo y pintor español José Manuel Ballester. El título de la obra que acabamos de publicar es Fervor de Metrópoli, que es una mezcla de Fervor de Buenos Aires, primer libro de poemas de Borges, de 1923,  y la película São Paulo, Sinfonía da Metrópoli, de 1929, de la que te he hablado antes. Ese es el último capítulo de mi historia con Brasil. En estos años que yo pasé sin los museos, hice trabajos como ese de Brasil. Con todo, en 2012, llegó la oportunidad de dirigir el Instituto Cervantes de París.

¿Cómo cruzaste los Pirineos: carretera, tren, avión, esquiando o a pie?
―(risas) De repente. Mi madre Monique estaba siempre diciendo, ¡oh Juan Manuel!, tendrías que trabajar alguna vez en Francia. Entonces me presenté a concurso a una plaza en el Instituto Cervantes de París y fui escogido. Estuve cuatro años largos. Fue la única vez que he vivido de verdad en mi ciudad natal, de donde había salido cuando tenía 3 años.

Un reencuentro a lo grande.
―Sí. Vivirla de verdad. Con sus problemas. Me tocó vivir en 2015 los atentados yihadistas al semanario satírico Charlie Hebdo y a la sala de espectáculos Bataclan y terrazas.

¿Y qué ha pasado?
―Supuso reforzar la seguridad del Instituto. París ha reaccionado muy bien. El pueblo francés y el gobierno dieron un ejemplo. No obstante, ha creado un estado muy especial. Ha bajado mucho el turismo en París. Ha generado y creado muchos problemas. Ha habido fisuras.

Insituto Cervantes

Sede del Instituto Cervantes en Madrid. / Foto: Jairo Máximo

¿Qué has sentido cuando te notificaron que eras el nuevo director del Instituto Cervantes ―institución creada por España en 1991 para promover y enseñar el español y para difundir la cultura de España en cinco continentes?
―Una mezcla de sorpresa, honor y responsabilidad. Soy la primera persona que antes de ser director de la Red, dirigió una sede. Creo que eso me da un conocimiento previo de como es la estructura de la casa. Llego para aportar ideas frescas a una estructura que funciona muy bien. Una de las instituciones más valoradas españolas. Quiero volver un poco a la idea de que la propia central está mandando cosas de mucha calidad a sus sedes. Asimismo, creo que en la parte de artes plásticas, está un poco más pobre, porque si te fijas, muchas veces, se queda en función de lo que puedas hacer a escala local. Cuando el Instituto Cervantes empezó a funcionar era más español, sin embargo, hoy es un lugar en el que cualquier iberoamericano lo siente como propio. En Paris hacíamos muchísima actividad con los argentinos, peruanos, mexicanos. Eso es algo que hay que seguir haciendo. Lo sabe cualquier director del Cervantes: este sitio es una casa común. Estamos reforzando mucho la condición iberoamericana del Cervantes. Es algo que está en…

¿El ADN del Cervantes?
―Sí. La exposición más inmediata de mi gestión es Retorno a Max Aub (1903-1972), destacado escritor hispano-mexicano de origen judío alemán. Después de todo lo que ha pasado con su nombre en Madrid. ¡Un absurdo! Por suerte los de Podemos y confluencias han rectificado; pero tarde y mal. Max Aub es el eterno judío errante de nuestra literatura.

“Retorno a Max Aub” ofrece un recorrido por la vida y obra creativa del novelista, poeta, cuentista, antólogo, ensayista, crítico y hasta falso pintor.

¿Qué piensa del populismo en alza en España y Latinoamérica?
―Hay que mirarlo con mucha preocupación. Sea de un extremo o de otro.

¿Crees que el populismo del Podemos español es una herencia genética del populismo bolivariano?
―No me dedico a política, por lo tanto, tengo que ser neutral. En lo que a mí me concierne, como ciudadano y persona que ha vivido la Transición española, el aspecto que me parece más sorprendente es la negación de la Transición. Los consensos fueron necesarios. Fue muy difícil porque había gente que había estado en las trincheras de la Guerra Civil (1936-1939). No se puede tirar por la borda. Me da pena que se intente eso. Eso es lo que diría al respecto. No quiero meterme mucho en la cuestión, porque, digamos, dirijo el Instituto Cervantes, que tiene que estar por encima del debate político, pero en ese aspecto soy un hombre que ha vivido la Transición y mi generación reivindica esa tradición de pactos, de reconciliación, del no al odio al adversario.

¿Por qué al principio de la entrevista me hablabas que “el Ultraísmo era como el Modernismo brasileño”?Resultado de imagen de portada del libro las cosas se han roto
―Es que en Brasil se considera la Semana de Arte Moderno, realizada entre el 11 y el 18 de febrero de 1922, como piedra fundacional de algo, mientras que en España, como en seguida vino la generación de 27 ―García Lorca, Luis Cernuda, Vicente Aleixandre, Rafael Alberti― los ultraístas que eran los verdaderamente vanguardistas fueron un poco marginados. Pero siempre les he considerado muy importantes. Inclusive en 2012 publiqué una antología de la poesía ultraísta titulada Las cosas se han roto que es un verso del poema Lluvia, del poeta ultraísta andaluz Pedro Garfias. Los ultraístas utilizaban mucho la metáfora como expresión de metáforas. Un poco lo que hacía los modernistas brasileños Mário de Andrade, Oswald de Andrade y Luis Aranha.

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En 2012 Juan Manuel Bonet hizo el prólogo del bilingue libro Cocktails, la única obra del modernista brasileño Luis Aranha publicada en 1984.

¿Cuándo descubriste Brasil?
―A principios de los años sesenta en la casa de mis padres leyendo con avidez antiguos ejemplares de la Revista do Brasil que editaba la Embajada de Brasil, en España, teniendo al poeta y escritor João Cabral de Melo Neto como vicecónsul en Barcelona, en los años 40. Allí aparecían poemas de Mário de Andrade, Raúl Bopp, Murilo Mendes, entre otros. Cabral de Melo era amigo del pintor Joan Miró, Resultado de imagen de portadas de libros de joão cabral de melo netodel poeta Joan Brossa, y tenía una pequeña imprenta en su casa. Era un poeta impresor. Hacia libros suyos, de brasileños y españoles. Tengo bastantes de esos libros, incluso uno de Cabral de Melo con portada de Miró. Él es alguien que tuvo gran importancia entre los dos países. Un mensajero. Quizá haga una exposición, desde el Instituto Cervantes, para mostrar ese diálogo. Ese punto de conexión. De brasileños que han venido aquí, y de españoles que han ido allá. Siempre me ha interesado Brasil.

¿Qué piensa del grafiti?
―Creo que las fronteras no son estancas entre el arte popular y arte. En el Instituto Cervantes de París hice una exposición del francés El Tono, que hace un grafiti geométrico que me gusta mucho. El extraordinario artista haitiano Basquiat empezó haciendo grafitis en las calles de de Nueva York.

¿Eres un hombre feliz?
―Moderadamente sí. Trabajo en lo que me gusta. Tengo una familia, mujer e hijos, con quién soy muy feliz. También hemos sido muy felices en París, porque defender los valores de España y de los países hermanos en Francia es muy interesante. En este momento estoy feliz de reencontrarme con Madrid. Uno está siempre dividido: ¿dónde estás? ¿de dónde eres? ●

Entrevista publicada en Acpe y revista El Siglo de Europa

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En 2015 Juan Manuel Bonet publicó Via labirinto: poesía (1978-2015) que recopila 37 años de escritura.

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Política

LA ALTERNANCIA REGRESA RADIANTE A MADRID

Por Jairo Máximo

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Manuela Carmena fotografiada en el centro de Madrid / Agustín Sarría.

Alejada de la capital española la alternancia política regresa arropada por una plataforma de ciudadanos indignados de distintas ideologías y sectores sociales aglutinados en Ahora Madrid

MADRID – (Blogdopícaro) – Hacia más de un cuarto de siglo que la alternancia  política no se instalaba en el Ayuntamiento de Madrid, el primer municipio en habitantes del Estado español. Trae consigo nuevos aires de renovación. Su deseado regreso se fraguó tras un pacto electoral con los socialistas.

La primera ¿señal o espejismo? de que ella podría volver pronto la la capital se remonta a los años 2009, 2010 y 2011, cuando encontrábamos, casi a diario, multitudinarias manifestaciones de indignados de diferentes sectores sociales que gritaban libremente: “No”, a las medidas de austeridad aplicadas contra la crisis económica internacional que empezó en 2008, en los Estados Unidos, rápidamente cruzó el charco y alcanzó España, Grecia, Italia, Irlanda y Portugal; “No”, al secuestro de sus derechos laborales adquiridos en décadas y, “No”, a los recortes sociales.

Por entonces, el Gobierno central estaba conducido por el despistado Partido Socialista Obrero Español (PSOE), mientras que el Consistorio de la capital continuaba en manos del Partido Popular (PP).

Cuando llegaron las elecciones municipales, autonómicas y generales de 2011, los populares las ganaron con mayoría absoluta.

Mariano Rajoy relevó a José Luis Rodríguez Zapatero como presidente del Gobierno español. Alberto Ruiz-Gallardón se quedó con la alcaldía de Madrid, pero por poco tiempo. Pasó de ser alcalde a ser ministro de Justicia, sin antes regalar la alcaldía a la exprimera dama Ana Botella (esposa de José María Aznar).

Fue así que una vez más la alternancia no consiguió aval para regresar a la capital.

Curiosamente, tras las elecciones de 2011, los recortes sociales y las manifestaciones iban en aumento, aderezados con el destape de sonados casos de corrupción política involucrando a diversos partidos políticos y a sus “donantes”.

En 2012, solo en Madrid, se registraron 3.419 manifestaciones autorizadas. En muchas de ellas los participantes se organizaban en “mareas”.

En Sanidad,  la marea blanca, defendía el mantenimiento de un sistema de salud pública, de calidad, gratuita y universal. En Educación, la marea verde, defendía el mantenimiento de la educación pública para todos y todas. En Cultura, la marea negra, pedía la bajada del 21% de IVA.

Entre 2012 y 2014, el poder público madrileño, en sintonía con el Gobierno central, que también despreciaba las mareas, aprovechó las circunstancias de la crisis y ¿recortó o privatizó? los derechos sociales básicos, sin atenerse a las consecuencias.

“No es crisis, es estafa”, se oía y se leía en las pancartas en las calles de la capital.

ENCUENTRO MARCADO

Campamento 15M en Sol/Jairo Máximo.Blog do Pícaro.

Campamento 15M en Sol/Jairo Máximo-Blog do Pícaro.

Recordar es preciso. La señal inequívoca de que la alternancia política regresaría a la alcaldía de Madrid, fue la multitudinaria manifestación del día 15 de mayo de 2011, que contó con la participación de más de 20 mil ciudadanos, bajo el lema “Democracia Real Ya… ¡No somos mercancía en manos de políticos y banqueros!”.

Más de 400 asociaciones ciudadanas se adhirieron a la convocatoria.

Esta festiva manifestación, que acompañe in situ, terminó con los antidisturbios cargando con contundencia contra un grupo de radicales infiltrados y, de paso, contra todo aquél que se cruzaba en los alrededores de la plaza de Callao. Como reacción a esa desmedida represión policial, un grupo de jóvenes hicieron una sentada pacífica simbólica; primero en la calle del Carmen, después en Puerta del Sol.

Sorprendentemente, en menos de 24 horas, la sentada se transformó en una gigantesca acampada. Había nacido el movimiento de los indignados españoles, el 15-M, liderados por nuevas fuerzas sociales con inquietudes variadas. Una explosión política nunca antes vista en la democracia española. Sus consecuencias a la vista estaban. Un cocido madrileño en el punto cero de Madrid que dio la vuelta a todo el mundo.

Mientras tanto, el tiempo pasaba.

Carteles de apoyo a Carmena, encontrados en la fachada del desalojado centro social Patio Maravillas/ Jairo Máximo. Blog do Pícaro.

Carteles de apoyo a Carmena, encontrados en la fachada del desalojado centro social Patio Maravillas/ Jairo Máximo- Blog do Pícaro.

En 2014, nació el partido Podemos, ideado por un grupo de profesores de la Universidad Complutense de Madrid y constituido por muchos de aquellos que un día habían participado activamente en la histórica acampada de Sol, en 2011. Podemos se identifica por el color morado y ocupa una silla en el Parlamento Europeo. Pero no tiene un programa electoral conocido ni definido.

Y así llegamos a la primavera de 2015, cuando la plataforma ciudadana Ahora Madrid, constituida por Ganemos, Podemos, Equo y una parte de Izquierda Unida, tras una primarias presenta a la exjueza Manuela Carmena Castrillo como candidata a las elecciones municipales.

“Vota Manuela Carmena – La única Esperanza para Madrid”, decía uno de los muchos carteles electorales que diversos diseñadores e ilustradores le dedicaron y divulgaron gratuitamente.

“Madrid, capital del cambio” era el eslogan oficial de Ahora Madrid.

Finalizados los comicios del 24-M, Ahora Madrid sorprende. Logra 20 de los 57 ediles; rompe el bipartidismo imperante, y pasa a ser la segunda fuerza política.

Después de pactar con el PSOE, que conquistó nueve concejales bajo el eslogan “Gobernar para la mayoría”, Carmena alcanza la alcaldía de la capital.

“No tengo ningún vínculo con Podemos ni con otros partidos; me siento libre”, explicó Carmena, que durante la campaña fue atacada sin piedad por su contrincante, la popular Esperanza Aguirre, que desarrolló una campaña electoral basada en el discurso del miedo y en la “des-construcción del enemigo”, sin calibrar el potente efecto bumerán de tal acción.

6078e04091339b080420a847e876b733“Trabajar. Hacer. Crecer. Solo es posible con tu voto”, era el eslogan/consigna de la campaña de la candidata popular.

“Creo mucho en la reinserción”, contestó la exjueza Carmena, en alusión directa a los ataques de la candidata Aguirre, expresidenta de la Comunidad de Madrid y cazatalentos.

“Que el Espíritu Santo inspire a los madrileños para que voten lo mejor para Madrid”, suplicó Aguirre [en vano] a Dios.

“Radicales”, “extremistas”, “bolivarianos”, “antisistema”, “independentistas”,  fueron algunos de los oprobios que el PP y sus fervientes acólitos dedicaron a la nueva alcaldesa y su equipo, nada más tomar el mando del Ayuntamiento. Evidenciando un infinito desprecio por sus rivales.

“Sólo he estado fuera del sistema democrático cuando aún no lo había y estaba luchando por él. Seamos serios, por favor, Madrid lo necesita”, twitteó Carmena.

SIN SEGUNDOS

Menos de 24 horas en el sillón de alcaldesa y Carmena afrontó su primera crisis de gobierno. Tuvo que prescindir de su concejal de Cultura, el edil de Ahora Madrid, Guillermo Zapata, un tuitero incontinente e inconsecuente, que está pagando caro lo que a muchos otros les sale gratis sin excusas. Sus chistes “entrecomillados” en Twitter apestan bajeza moral.

Zapata dejó su cargo de concejal de Cultura, pero mantiene el acta de concejal y la presidencia de los distritos de Villaverde y Fuencarral-El Pardo. Cerró su cuenta en Twitter. Pidió disculpas públicas reiteradas veces a los ofendidos y argumentó que los había escrito durante un debate en Twitter sobre los límites del humor negro. Asimismo, el edil incluso recibió el perdón público de Irene Villa, una de las víctimas de ETA, protagonista de un de sus polémico tuits, escritos en 2011. “No me siento  humillada ni ofendida. Son solo eso, chistes”.

Sin embargo, Zapata tendrá que declarar en la Audiencia Nacional, después de ser citado por el juez por “delito de humillación a las víctimas del terrorismo”. Según la fiscal el contenido del mensaje resulta “objetivamente vejatorio y humillante para todas las víctimas que de una forma u otra lo han han sido del terrorismo”.

Si la justicia es igual para todos, como dijo el rey emérito Juan Carlos I, imagino  que la cola para declarar en la sede de la Audiencia Nacional, en la madrileña plaza Villa de París, superará con creces las colas del paro en el Estado español.

Basta leer o releer los comentarios o chistes online de cualquier publicación y oír las grabaciones de tertulias radiofónicas y televisas para detectar y constatar que hay muchos precedentes recientes, muchos de ellos en el seno del PP, que han pasado de largo.

“Las redes sociales pueden convertirse en armas de destrucción masiva para las reputaciones de las personas”, constata el escritor y periodista británico John Carlin.

Por otro lado, la recién estrenada alcaldesa de la Villa y Corte de Madrid, Manuela Carmena sostiene: “Quiero seducir a todos. Les vamos a seducir”.

Buena suerte. Cien días te daré…•

Montaje artístico visto en un escaparate de una tienda del barrio de Malasaña / Anais Máximo.

Montaje artístico visto en un escaparate de una tienda del barrio de Malasaña / Anais Máximo.

Artículo publicado en ACPE.

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