Política

¿DIOS QUIERE?

Sin título

Pintada encontrada en París / Foto: Anais Máximo

Por Jairo Máximo

MADRID ― (Blogdopícaro) Cuando a finales de 2005 el periódico danés Jyllands-Posten publicó unas caricaturas de Mahoma del viñetista Kurt Westergaard, secundado a principios de 2006 por el semanario satírico francés Charlie Hebdo; y en 2007, el escultor y dibujante sueco Lars Vilks exhibió en una galería de arte de su país una serie de caricaturas del profeta Mahoma con forma de perro, publicadas por la prensa sueca —ni Dios ni Alá— podrían imaginar las consecuencias.

Una ola de violencia se desató entonces en el mundo islámico.

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Caricatura del viñetista Kurt Westergaard publicada en el periódico danés Jyllands-Posten.

Al instante se evidenciaron dos posturas irreconciliables de estar en el mundo.

Una mayoritaria —tolerante y pacífica— en defensa de la libertad.

Otra minoritaria —intolerante y bárbara— en defensa de una interpretación medieval del Corán.

“Por atreverse a insultar a nuestro profeta”, el grupo terrorista Al Qaeda ofreció por el asesinato de Vilks y de Ulf Johansson ―redactor jefe de la publicación sueca Nerikes Allehanda, el primero en difundir cuatro dibujos a lápiz de la serie de la obra exhibida por el artista―, una recompensa de 100.000 y 50.000 dólares, respectivamente, además de cincuenta mil dólares suplementarios si Vilks era “degollado como un cordero”.

Desde entonces, Jyllands-Posten, Westergaard, Charlie Hebdo, Vilks, Johansson fueron objeto de ataques en varias ocasiones.

En 2014 una mujer estadounidense de 50 años convertida al islam, que se hacía llamar Jihad Jane, fue condenada a diez años de prisión por haber participado en 2009 en un plan para asesinar a Vilks. Y en 2010, siete islamistas fueron detenidos por planear su asesinato en Irlanda.

La interpretación radical de una creencia (teológica o ideológica) crea fanáticos que consideran que su creencia no es simplemente un derecho suyo, sino una obligación para todos los demás.

“Nunca fue mi intención ofender al profeta Mahoma. Lo hice para subrayar que el arte ha de ser libre”, ha explicado Vilks en diferentes ocasiones en los últimos años.

 MUERTE ANUNCIADA EN PARÍS

descargaMientras tanto, en Francia, Charlie Hebdo, continuaba publicando sus ácidos y corrosivos chistes y, cómo no, burlonas caricaturas de vacas sagradas —con o sin— credo religioso; como Dios manda.

La sátira es su arma. Un antídoto. La sátira no mata; ridiculiza.

Pero cuando llegó el día 2 de noviembre de 2011, su sede en París fue atacada con cócteles Molotov, después de publicar un número en que hacía referencia a la victoria de los islamistas en las elecciones de Túnez.

Al momento la publicación recibió una gran solidaridad internacional, además del apoyo estratégico del periódico Libération, que cedió sus dependencias para que el satírico continuase llegando a los quioscos.

Pasado el susto, la publicación volvió a su sede, que pasó a contar con protección policial y algunos de sus dibujantes pasaron a vivir con escoltas.

Y así llegamos al día 7 de enero de 2015, cuando dos terroristas encapuchados y vestidos de negro, portando fusiles automáticos Kaláshnikov, irrumpieron en su sede y asesinaran a 10 de sus colaboradores y dos policías. Otras once personas quedaron heridas de gravedad.

Entre los fallecidos se encuentran los emblemáticos dibujantes Stéphane Charbonnier, conocido como Charb, director de la publicación; Jean Cabut, conocido como Cabu; Bernard Verlhac, conocido como Tignous; Georges Wolinski y Philippe Honoré.

Durante el ataque los terroristas nombraban a sus víctimas y gritaban “¡Alá Uakbar!” (Alá es grande) y “Vengamos al profeta”. Horas después, tras intensiva caza policial fueron abatidos por las fuerzas de seguridad.

El grupo terrorista Al Qaeda en la Península Arábiga (AQPA), con base en Yemen, reivindicó la autoría del atentado a través de un vídeo difundido en YouTube y ya retirado, bajo el título: “Venganza por el Profeta: mensaje sobre la bendecida batalla de París”.

La matanza yihadista contra Charlie Hebdo un símbolo de una manera de ver el mundo —es el atentado que ha causado más víctimas mortales en suelo galo desde 1835. 

JE SUIS CHARLIE

3da30ec5-444b-4bfc-9a3c-14dd94b110cc-620x372Lo que los yihadistas ¿lobos solitarios o comando? no imaginaron es que con su acto iban a parir un ejército de lápices, movilizados por todo el mundo en defensa de su libertad creativa.

Al conocer la noticia de la masacre, un joven publicitario francés escribió “#JesuisCharlie” (Yo soy Charlie).

Trece caracteres para la posteridad; cargados de simbología. Hasta ahora es el más difundido en la historia de la red social Twitter, con más de 5 millones de mensajes.

A continuación, casi cuatro millones de personas marcharon en París y el resto de Francia en apoyo a Charlie Hebdo y en defensa de la libertad. Yo soy Charlie eran todos.

“Toda la República ha sido agredida. La República es la cultura, la creación, el pluralismo, la libertad de expresión. A todo esto apuntaban los asesinos”, afirmó François Hollande, presidente de la República Francesa.

A la gran manifestación de París asistieron cuarenta y cuatro jefes de Estado y de Gobierno de todo el mundo.

Hasta acudió por sorpresa el resucitado filósofo Voltaire, luchador infatigable contra el fanatismo religioso y por la libertad de prensa, que en 1763 publicó su Tratado de la tolerancia. 

“La tolerancia no ha provocado nunca ninguna guerra civil; la intolerancia ha cubierto la tierra de matanza”, sintetizó antaño Voltaire (1694―1778).CharlieHebdo02-e1421160321598

Antes del atentado Charlie Hebdo tenía una tirada semanal de 50 mil ejemplares. Post atentado, el número 1.178, denominado el “número de los sobrevivientes”, que trae una viñeta de Mahoma tristón en la que el profeta sostiene un cartel que reza Je suis Charlie bajo el lema Tout est pardonné (Todo queda perdonado), sacó a la calle más de ocho millones de ejemplares.

En seguida su equipo suspendió su edición por agotamiento. Pero el día 25 de febrero pasado regresó con fuerza a los quioscos y una tirada de 2,5 millones. En la portada advierte: “Aquí estamos de nuevo”.

“La línea de la publicación seguirá siendo la misma”, aseguró Laurent Sourisseau, conocido como Riss, actual director de redacción.

Los problemas financieros, que eran el pan nuestro de cada día del semanario, hoy son un pasado lejano. A las ventas millonarias de los dos últimos números, hay que añadir las cuantiosas donaciones que recibió y los 200.000 nuevos suscriptores. 

“No siento que pueda matar a alguien con una pluma. Cuando los extremistas necesitan un pretexto siempre lo encuentran”, contestaba el desaparecido Charb, director del Charlie Hebdo, cuando le preguntaban sobre las caricaturas de Mahoma.o-OVERWHELMED-570

Una de sus caricaturas más comentadas era la que representaba en portada a un Mahoma con la cara en las manos, visiblemente agobiado y exclamando en alusión a los fundamentalistas islámicos: “¡Es duro que te quieran unos gilipollas!”.

 ¡PUM! ¡PUM! EN COPENHAGUE 

Poco más de un mes del atentado al Charlie Hebdo, un nuevo ataque yihadista conmocionó Europa.

El día 14 de febrero un terrorista atacó en Copenhague un evento de homenaje a Charlie Hebdo.

“Estábamos escuchando una conferencia y de repente, ¡pum! ¡pum!”, contó el artista sueco Lars Vilks, objetivo del atentado.

“Alá es grande”, gritó el atacante. A su paso dejó un asistente a la conferencia muerto y tres agentes de policía heridos.

Pasadas algunas horas el lobo solitario fue abatido por las fuerzas de seguridad.

“No se negocia con la democracia o la libertad de expresión”, sostiene Vilks. “La libertad de expresión es un tema fundamental. Todo mundo tiene que posicionarse claramente al respecto”, postula.

En nombre de Alá, auspiciados por organizaciones yihadistas de distinta índole, donde el fanatismo religioso es la tónica, han sido muchos los actos terroristas llevados a cabo en Occidente y Oriente Próximo.

En Siria e Irak casi todos los días hay atentados que ocasionan incontables muertos, heridos, mutilados y desplazados.

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Momento en que el piloto jordano Moaz al Kasasbeh es quemado vivo por terroristas del Estado Islámico el pasado febrero.

Actualmente el grupo terrorista auto denominado Estado Islámico (EI), conocido también como Daesh por sus siglas en árabe, y el Frente Al Nusra —la rama siria de Al Qaeda―, atacan, crucifican, degüellan, queman y torturan con saña a musulmanes, las primeras víctimas del fanatismo. Los rehenes extranjeros —españoles, estadounidenses, franceses, ingleses, japoneses— son sus cazas más preciadas.

“Aunque violento, el Estado Islámico no es estrictamente un grupo terrorista sino un proyecto político”, observa el periodista irlandés Patrick Cockburn, curtido corresponsal en Oriente Próximo, autor del libro Isis. El retorno de la yihad.

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Viñeta de Riss, publicada en Charlie Hebdo tras el ataque yihadista.

Pese a todo, el EI ―que actúa bajo las órdenes de Abubaker al Bagdadi, el autoproclamado califa del Estado Islámico― amenaza: “Lo que habéis visto es sólo el principio”.•

Artículo publicado en ACPE.

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